Escucha esta nota aquí

Francia es un equipo sólido y solidario, por eso, ante Bélgica acaba de ratificar que es un fuerte candidato al título. Durante su avance en este Mundial 2018 se ha mostrado como una maquinita bien aceitada, que cuando toca atacar se desplaza en pos de ese objetivo con orden y eficiencia. Lo mismo cuando le toca defender. Sin complicarse en las transiciones.

Francia disfruta de una selección con jugadores talentosos, tampoco le faltan aquellos que sacan provecho de su velocidad y otros de su fortaleza física, cualidades juntas en varios de los flamantes finalistas. Son jóvenes, pero han demostrado temple y no se han dejado intimidar a patadas. No se amilanan para dar un pase ‘de taco’ o echarla a la tribuna.

Tal vez sólo le falte a esta selección un ariete más efectivo, para haber liquidado los encuentros con más amplitud. Pero cuando no llegan los goles de Griezmann o Mbappé, aparecen desde el fondo Pavard, Varane y esta vez fue Umtiti, cuyo tanto dejó eliminada a la ‘generación dorada’ de Bélgica, en un duelo digno de una semifinal mundialista.

Tal vez Francia no tenga un jugador como Kane (el inglés lleva anotados el doble de anotaciones que los dos artilleros galos) pero le sobran caminos para llegar al gol. Con las corridas de Mbappé y Pogbá, con triangulaciones entre Griezmann y Kanté, con efectividad aérea, remates desde fuera del área…  

Se trata de un equipo solidario. Que cumple a rajatabla el lema de “Uno para todos, todos para uno” difundido en la novela Los tres Mosqueteros del escritor galo Alexandre Dumas. En esta Copa del Mundo entran a la cancha 11 mosqueteros, a órdenes del DT Didier Deschamps, campeón como jugador en 1998.

Dumas escribió también ‘Veinte años después” como parte de la trilogía sobre el personaje de D’Artagnan. Y este 2018 se cumplen 20 años de la vuelta olímpica que diera Francia en casa. ¿Pura coincidencia nomás?