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Existe una lucha constante de las mujeres en todo el planeta por lograr mayores espacios y oportunidades en la conducción de diferentes emprendimientos, desde la creación de empresas hasta la participación efectiva y digna en la vida política.

Por ello, tenemos que dar mayor protección y vigencia a los derechos de las mujeres porque todavía en muchos países se sigue observando discriminación y desprecio a su dignidad. Organismos mundiales sostienen que solo un 16% forman parte de los distintos parlamentos a nivel internacional, un 65% tienen ingresos económicos paupérrimos, y muchas mujeres sufren el azote del analfabetismo sobre todo, en los países con conducta machista, incluso, se las sigue sometiendo a violencia física, sicológica y sexual, que demuestra la bajeza y traición al principio de igualdad entre mujeres y varones.

Debemos crear una nueva conciencia y una nueva educación para expulsar las ideas preconcebidas y desacertadas de sometimiento a las mujeres. Por eso, debemos orientar y enseñar que tanto mujeres como varones formamos un plan vasto de armonía y amor en la humanidad. La desigualdad de género no es aceptable en el mundo actual.

La mujer es madre de la humanidad porque es la única que por gracia divina puede traer vida dentro de sí misma.

La madre, es el refugio de las tristezas, es el regazo de los dolores y la mano santa que acaricia al hijo y le aconseja que sea un ser humano que se respete a sí mismo y a su entorno social. La madre es protectora por su bondad y dulzura. Las mujeres en pleno siglo XXI son la base moral de la sociedad y la clave para la prosperidad.

Por eso, debe haber mayor empoderamiento de las mujeres en las políticas públicas de los gobiernos respectivos. Siempre debemos ser agradecidos por haber tenido la oportunidad y el milagro de nacer. Hay que educarnos y formarnos con espíritu de solidaridad y empatía para vivir con dignidad. La mujer es bendita por la condición de ser madre. Recemos para que se irradie la luz del amor universal y se respete a todas las mujeres. Con humildad, gratitud y devoción agradezco y tributo mi respeto y admiración a las madres que siguen por el sendero de la vida como aquellas que ya nos antecedieron al seno del Creado