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“¡Grabandooo!”, gritaba José Gary. Y Sissi aparecía cantando. Sonreía. Cerraba los ojos y se imaginaba que era una estrella, quizá una ‘rockstar’. Ese era el juego de siempre. Y lo disfrutaban ambos. Solo eran unos chiquillos. Dos niños que jugaban a ser alguien en la vida y que ninguno sabía lo que en realidad esta les había preparado para más adelante. Pronto se hicieron grandes. El canto quedó ahí, en esa nube. Y Sissi abrazó a la Comunicación Social como abrazaba a sus juguetes. Y le dio todo: pasión, amor, empeño y entrega. A los 8 años ya conducía un programa de TV y creció en la pantalla. Atravesó todas las tormentas y también saboreó las mieles que Dios le envió. En su momento calló sobre su vida privada siendo una figura de la pantalla chica, pero esta vez quiso hablar y lo hizo, en exclusiva, con EL DEBER.  

Combatió a los monstruos 
Sissi Áñez fue conductora de TV en un momento donde la ‘caja boba’ se despedía de lo analógico y le daba la bienvenida a lo digital. Así llegaban el internet, el WhatsApp y las redes sociales. Eso, lo recuerda bien. Esa vez la hija de ‘Palito Áñez’ fue convocada a Teleoriente, el canal 9 que se transformaría en Unitel y comenzaría una reestructuración  de los formatos que cambiaría a la televisión para siempre.


Sissi fue la presentadora estrella de Unitel. Condujo la revista Al despertar (un concepto nuevo en ese entonces) y el noticiero Telepaís. Pasaron 10 años. Y cerró un ciclo. Lloró. Sí. Fue difícil. Se fue en el mejor momento de su carrera, pero tenía un proyecto propio con su esposo José Pomacusi: la revista Poder y placer y No mentirás, que condujo en PAT. Pasaron como dos años y dejó el programa para presentar las noticias en esa misma red.


El monstruo llegó a su vida. Y la rasguñó. Su matrimonio entró en crisis y Sissi siempre intentó mantener el escándalo alejado de las luces. Pero no pudo. Su separación del también comunicador José Pomacusi fue lo más sonado en aquellos años. Y su divorcio también fue mediático. Mucho tiempo después se volvió a enamorar del español Eugenio Calleja. En 2013 se vistió de blanco. Le dijo “sí” al amor. Otra vez. Pero el monstruo volvió. 


“Estoy separada hace un poco más de un año”, se lo confiesa al Diario Mayor. Y revela que su relación con Calleja es “buena”. Brindaron juntos para Nochebuena en su casa y “de vez en cuando” conversan en el chat. Hace algunos días se telefonearon y en los últimos meses su relación con él se ha convertido en “muy bonita y sana”. 


Con su exesposo José Pomacusi también conversan y llevan una “relación normal de padres”. Cuenta: “Tenemos dos hijos en común. Como padres responsables debemos coordinar las cosas de los chicos. No nos vemos tanto, sí cuando es necesario”. 


¿Otro divorcio? Contesta: “No lo sé. Sí lo he pensado, hay que tener las cosas en orden siempre. Es probable. Eso aún no lo tengo resuelto. Quizá porque no quiero y no porque no tenga tiempo, porque uno siempre tiene. He priorizado otras cosas”.


No sabe si volverá a enamorarse. Y al respecto dice: “No pienso en eso ahora. Estoy enfocada en otra cosa. La vida te va dando las cosas según vayás afinando el enfoque y yo no estoy enfocada en eso ahora”. Tampoco le interesa la maternidad: “Sería volver a comenzar. Ya estoy en otra etapa de mi vida y mis hijos están grandes”.

Nuevo ciclo 
Sissi prefiere vivir en armonía y en paz consigo misma. Le gusta eso. Es muy devota. Cree en Dios. Cree en que ella es un ser humano no terminado que se va construyendo todos los días. “Veo cómo puedo seguir mejorando, qué debo cambiar, incorporar... el desafío es estar en un continuo aprendizaje en lo personal y en lo laboral”, agrega.


Cambió de dígito. Tiene 40 años. Y es una mujer grande. Lo sabe. No le asusta. No tiene nada en contra de ese número. Y se sigue desafiando en varios aspectos. Recientemente firmó con Farmacorp como gerenta de comunicación y responsabilidad social, y tiene muchos planes en ese cargo. Jamás se hubiera imaginado que la comunicación corporativa ingresaría a su vida. Pero así fue. Pronto lanzará una revista impresa en el rubro farmacéutico y planea seguir aportando al periodismo ahora desde ese sillón. 


No ha dejado los micrófonos. Todos los días conduce el noticiero de Radio Uno 96.7 FM y su hijo José Carlo (15) se está metiendo poco a poco en los medios. Es comentarista del deportivo junto con José Gary. Su hija María René (17) llegó de un intercambio de Francia y quizá se incline por una carrera que tenga que ver con los negocios. A Sissi no le molesta ni le incomoda que su retoño menor se haya introducido a la magia de la radio. “Él será lo que él quiera ser”, enfatiza.

Prensa rosa y redes sociales
Sissi siempre hará periodismo y no importa desde dónde le toque hacerlo. Eso es lo que más disfruta en la vida. Insiste en que un buen periodista debe investigar e informarse, antes de sacar cualquier noticia. “Es su deber”, dice. 


Y es crítica con la prensa rosa: “Yo tengo en mi cabeza que las cosas tienen que construir. En la prensa rosa hay demasiada subjetividad, comentarios ligeros, descontextualización... ven solo el momento. No hay que olvidar que a la TV están expuestos los mayores, los niños, los jóvenes... y van mirando eso”.


Y continúa: “Estos programas hurgan demasiado en la vida de la gente y lanzan información que muchas veces no está confirmada. Hacer conjeturas y meterte en cosas que no construyen finalmente terminan siendo chismes y es lamentable ver a los medios hacer repercusiones de chismes o lanzando chismes”. Y refuerza: “Ese no es nuestro rol. Nuestra función es verificar la información en cualquier ámbito que uno vaya a desarrollar. Eso es responsabilidad y se ha visto demasiada irresponsabilidad. Eso daña a las personas”.


Esquiva cuando se le pregunta si la prensa rosa la dañó. Indica: “Daña a quien puede, no a quien quiere. Me costó mucho sobrellevar varios momentos de mi vida. Mi mayor temor era que dañaran a mis hijos. La salida de la televisión fue algo natural. No salí huyendo de nada. Es tener prioridades en la vida y no estar dispuesta a hacer cualquier cosa para salir en la pantalla”.


Hoy la gente la sigue reconociendo e incluso le dicen que siempre la ven en la TV. Quizá no se enteraron de que ya no está hace mucho tiempo. Ella está agradecida con sus seguidores.


No mira realities ni telenovelas, solo “noticieros serios”. Le tiene respeto a las redes sociales, pero cree que siempre hay personas que se esconden en ellas para lastimar a cualquiera. “La gente tiene mucho poder en las manos y vierte comentarios que pueden dañar, que no construyen. Las redes son un microclima. A mis 40 años hay temas que solo me interesa a mí y a un pequeño grupo”, encierra.


Se siente “bien” fuera de la pantalla. Nunca quiso ser una figura. Quería ser cantante. La atrapó el periodismo. Está casada con él.