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Ángel Cuéllar no olvidará el 27 de diciembre de 2017. Ese día y tras marcar el 1-1 para Destroyers ante Petrolero, corrió como loco por un costado del Tahuichi, se sacó la camiseta del equipo y mostró la que llevaba debajo, una blanca con el rostro estampado de su madre Silvia, que hacía una semana había fallecido en España, víctima del cáncer.

"Se lo dediqué a ella, era mi homenaje", dijo el jugador. Cuando se enteró de la mala noticia que provenía desde Barcelona, hizo todas las gestiones ante la embajada de España para que le otorguen la visa. Estaba decidido, debía viajar para ayudar a sus hermanos José (33) y Bernardo (32) -le había mandado la carta de invitación- en este duro momento.

Pero la visa no salió y aunque era un momento difícil se centró en el duelo ante Petrolero en Yacuiba (triunfo por 0-3). Su esposa, Karen Enciso, hizo imprimir la camiseta y se la envió hasta la concentración. Jugó con ella debajo pero solo se la sacó en el vestuario, luego de la victoria. "Mi madre hubiera querido que esté su hijo menor ahí", añadió.

La dedicatoria a su mamá

A su regreso a Santa Cruz se mantuvo a la espera y recién el martes, un día antes de la revancha ante Petrolero, lo llamaron para decirle que la visa había sido aprobada. Decidió jugar el partido del miércoles y se convirtió en el héroe al marcar el gol del ascenso y festejarlo mostrando la imagen de Silvia Tuero, su madre que vio por última vez en febrero.

"Vino acá y tenía el problema que lo glóbulos blancos se comían a los rojos. En ese mes que vino gastamos como mil dólares y fue por eso que optamos porque continuara en España, porque allá el tratamiento es gratis. Ella quería volver cuando hubiera estado sana", dijo Ángel cuya madre vive en España desde hace 15 años. Él vivió desde los 17 hasta los 22.

Los sentimientos encontrados del jugador chocaron tras el final, aunque hoy existe más resignación en su corazón. Su madre ya fue incinerada "y apenas se venga uno de mis hermanos traerá las cenizas". Su viaje ahora que le salió la visa está en duda, aunque en estos días lo decidirá. Cuéllar, con pasado en Blooming y Petrolero, hoy no pasa desapercibido.

Su presente es Destroyers al que ya subió a la Liga y al que llegó luego de que el brasileño Renato lo contactara. Su viaje dependerá de cómo arregle su situación para el próximo año. De momento asiste todas las noches a una iglesia a rezar la novena de su madre que vio por última vez en febrero.