La pregunta ineludible, Rodrigo, ¿qué es “manques”? Es francés y significa me faltas, pero mucho, en lo más profundo, en el alma, tu ausencia me causa gran dolor. Quedó claro el significado de la rara palabra y también el porqué se llama así la nueva película filmada y estrenada en EEUU del director y guionista Rodrigo Bellott: Tu me manques.

Un amigo me había comentado sobre este filme, pero también sobre el proyecto con Rodrigo por replantear el cine boliviano estructuralmente, que además de arte sea ciencia, industria, comercio y finanzas. Tal como debe ser. Modestamente, es lo que en varias ocasiones había reclamado a mis amigos cineastas. El cine no solo es arte. El propósito me pareció justo, necesario y fascinante.

Tu me manques ha cumplido el objetivo, y con creces. Cada uno de los segundos, los cuadros, el parlamento, fotografía, música, actuación, color, sonido, ritmo, etc., reflejan que dentro esta obra hay un concepto nuevo. Esa es la gran diferencia con el cine nacional hecho hasta hoy.

El filme de una inversión de aproximadamente $us 2,5 millones cuenta con una gestión gerencial eficiente y un modelo de negocio integral.

El guión, basado en una obra de teatro escrita y puesta en escena por Bellott fue elaborado para una película que sería filmada con un gerenciamiento que dispondría recursos científicos, industriales, comerciales y financieros suficientes y oportunos para desarrollar una historia que sea tratada con solvencia, sustento y sobre todo sinceridad moral e intelectual.

Y lo más importante, con un presupuesto económico que pague los costos del filme pero también que cubra los costos de marketing, publicidad y promoción a nivel internacional.

Que cierre acuerdos de distribución con empresas globales y no espere algún festival de cine que milagrosamente le otorgue algún premio que ayude con algo de circulación en el exterior, siempre marginal. Tu me manques también ganó el premio al mejor guión en el festival de cine Outfest de Los Ángeles, que es importante pero no la única herramienta comercial. Es solo un buen complemento como resultado de una obra bien hecha.

La gran industria cinematográfica de EEUU, Hollywood, ha construido este modelo a principios del siglo XX y solo de esa manera, se ha puesto al frente produciendo gran cantidad y gran calidad de películas para el cine y la TV, desarrollando tecnología, actores, músicos, escritores, técnicos, productores, realizadores, directores, financieros, abogados, banqueros y un sin fin de profesionales especializados con los más altos niveles de desempeño.

Algunos países han seguido estrictamente este modelo, el caso de la India por ejemplo, pero otros, con realidad distinta a EEUU, pero entendiendo el concepto del cine: arte, ciencia, industria, comercio y finanzas, han diseñado modelos a su medida. Los casos exitosos en los últimos años: México, Colombia, Brasil, Argentina y Chile para no ir más lejos, son muy aleccionadores. Películas, series, telenovelas, documentales y docuficciones.

Tu me manques no es un hecho aislado, no un acto único, pertenece a una empresa, constituida por algunos empresarios bolivianos en la meca del cine mundial. Desde allí se producirán filmes con rasgos universales bajo, principalmente, la dirección de Rodrigo Bellot pero también otro directores bolivianos y hasta ahora sin voz en la cinematografía latinoamericana. Ese es el fin.

Lamento que en el país se piense todavía al revés de este concepto, que debe ser el Estado el que financie al cine.

El Estado en Bolivia es el Gobierno y eso es como entrar a un matrimonio de conveniencia entre dos amantes perversos que a la corta o a la larga se harán daños y el matrimonio será un fracaso seguro para ambos consortes y para su procreación. Malas películas por la natural exigencia de los políticos que directa o disimuladamente cobrarán factura.

El vicioso círculo de la censura será el nido del cine.

Con el humillante añadido de pedir apoyo a la gente para que vaya a ver una película nacional en un acto de inopinado patriotismo al margen de la calidad y los gustos personales de los espectadores o, que se piense en recurrir sin respaldo y casi siempre con respuesta negativa, al sector privado que es naturalmente renuente a inversiones improductivas. Lamento porque la realidad y el concepto del cine es otro.

Ser por sí misma una inversión segura y de alto rendimiento porque produce y crea una obra de valor integral que no mendigue apoyo o ayuda de nadie, que conquiste, que guste, que ilusione, que sea fascinante, sin dependencia alguna, satisfaciendo necesidades de un mercado exigente y global, compitiendo con una oferta de calidad y variedad en todo sentido, y lo haga con sólido soporte empresarial propio. Solo así se pueden hacer buenas películas de manera sustentable y con posibilidades de mejoras continuas.

Tu me Manques es perfecta cinematográficamente. No hay pasos en falso ni deficiencias en el ritmo, debilidades técnicas ni exceso actoral y la dirección misma del filme. Y lo que es mejor, no hay tufo, pese a la fuerte temática, de actitudes caprichosas, compromisos políticos o mensajes y banderitas manipuladores de las que el cine nacional ha sido presa desafortunadamente por mucho tiempo.

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