Amplio, luminoso, con aire acondicionado, cómodas sillas y una atención paciente como la de un monje budista. Las distintas sucursales del Servicio de Impuestos Nacionales (SIN) en Santa Cruz son una invitación al contribuyente que, a pesar de ese escenario, cruza los dedos cada vez que es notificado por alguna deuda ‘vieja’ que de forma voraz genera intereses y se vuelve una carga pesada de llevar.

Avenida Ovidio Barbery, número 700. Roberto, luego de abonar una cuota de su plan de pagos, sale del SIN, y ante la consulta mira su factura y asegura que él no debería estar en estos correteos, pero que una deuda de hace cinco años le está quitando el sueño.

Destacó la atención de los funcionarios del Fisco, pero criticó la falta de información rápida cuando uno presenta los documentos y que recién a los meses avisan que algo está fuera de norma y que por eso se debe pagar una multa más el interés.

Ernesto lamentó que por el mal trabajo de su contadora ahora debe pagar una deuda de $us 40.000, que fue creciendo por los intereses que se calculan en Unidades de Fomento a la Vivienda (UFV).

“Hace unos meses de forma sorpresiva me avisaron que tenía una deuda desde 2014, cuando les consulté por qué recién se comunicaban me dijeron que en varias oportunidades habían llamado a mi celular. ¡Mentira!”, se quejó Roberto.

En el interior de esa sucursal del SIN, Patricia, de manera nerviosa aprieta un pequeño papel blanco que es garantía de que pronto será atendida.

“Estoy tramitando mi plan de pago, al fin pude conseguir mi liquidación que tardó más de dos meses, debo pagar unos $us 5.000. Ojalá me den dos o tres años de plazo. Pero si me hubieran notificado antes y no tardaran dos años, la deuda sería menor. Es una vergüenza que tarden tanto y que cambien todo el tiempo de personal”, sostuvo Patricia.

Con la soga en el cuello

En 2016, Dora vio cómo los de impuesto ponían un cartel de embargo en su casa y le notificaban que tenía una deuda. Ella y siete compañeros de trabajo vivieron como ella lo califica la peor pesadilla de sus vidas.

La confianza en su contadora fue lo peor que pudieron hacer y la tardanza del SIN en notificar el no pago de los impuestos correspondientes generaron una deuda de $us 32.000.

“En mi desesperación pagué toda la deuda, pero para mi sorpresa aparecieron otras. Sufrí casi tres meses para acceder a mi liquidación, pues cada vez que iba a ver cómo avanzaba mi trámite la persona que me atendía era reemplazada por lo que volvía a empezar de cero”, contó Dora mientras la voz se le quebraba.

A punto de divorciarse

A Susana no le fue mejor, por los líos tributarios, estuvo a punto de separarse, cuando el Fisco mediante una citación coactiva le informaba que su esposo tenía una deuda y que corría el riesgo de perder su patrimonio.

Luego de su liquidación, Susana se enteró que debía $us 30.000, acceder a su plan de pagos fue lo que más la traumó con idas y venidas, con avances y retrocesos lo que la llevó a pensar que cuanto más tarda Impuestos en darte la oportunidad para pagar las deudas más suben los intereses a favor de la administración tributaria. “Fueron varios meses de discusión, culpé a mi esposo por un exceso de confianza en su contador que durante años aseguró que estaba pagando, pero al final nos enteramos que no lo hacía y desde el SIN mediante una notificación nos obligaron a aceptar un plan de pago de Bs 1.300 por mes”, detalló Susana.

Acerca de los reclamos de los contribuyentes por la escasa información, Mario Cazón, presidente del SIN, dijo que el objetivo de su gestión fue reducir la burocracia, capacitar al personal y aprovechar la tecnología para generar distintos canales de información para que esta llegue de manera rápida y eficiente al contribuyente.

Cazón precisó que, para evitar la mala información se trabaja con los empleados del SIN dotándoles de herramientas técnicas para que tengan un mejor respaldo a la hora de preparar algún informe impositivo.

Sobre los cobros coactivos, según la Memoria Anual de 2018 del SIN, bajo el sistema de persuasión legal de pago de la deuda tributaria en la que el contribuyente puede acceder al beneficio de la recaudación de sanciones, la institución pudo recaudar Bs153.396 millones. Esta acción está contemplada en la Ley N.° 2492.

Mientras que las principales medidas coactivas de los 102.240 casos, según la Gerencia Jurídica y de Normas Tributarias del SIN, durante la gestión pasada fueron las retenciones de fondos, con 89.018 casos; la retención de pagos a terceros, con 8.943 casos; las hipotecas, con 2.145; las clausuras por no pago de adeudos tributarios, con 1.199 y los embargos, con 854 casos.

Información ambigua

Arturo es la quinta vez que visita la agencia del SIN, en el Plan Tres Mil, por culpa de un mal detalle de la mercadería comprada a un mayorista su nombre apareció en Impuestos y por ello debe demostrar que no tuvo mala fe en la declaración de sus ingresos y ventas.

“Estoy en el comercio desde hace diez años, me ha ido bien y por eso luego de meses y meses de buscar información, de gastar plata en tramitadores desde hace dos años me pasé del Régimen Simplificado al General, pero con esto que me está pasando quisiera estar en la informalidad. Acá nadie te informa bien, te hacen venir dos, tres, cuatro veces”, lamentó Arturo, que destacó la buena voluntad de los empleados del SIN, pero que eso no alcanza para solucionar su problema.

Jorge Zogbi, experto tributario, precisó que el problema no es la manera de atender al público, sino la carga fiscal que significa para el contribuyente tener que manejar una gran cantidad de información que muchas veces no es bien cotejada por el Fisco.

Hizo notar que el actual sistema tributario es arcaico y que no se ajusta a la realidad productiva del país por lo que urge su modificación tomando en cuenta el actual escenario impositivo de Bolivia y las posibilidades reales de aumentar el universo de contribuyentes.

Víctor Chugar, titular de Cámara de Consultores, Auditores y Contadores de Santa Cruz, sostuvo que el rol de estos profesionales no es pagar los impuestos, si no hacer las liquidaciones.

Chugar remarcó que en la actualidad los contribuyentes tienen las herramientas tecnológicas para controlar el pago de sus impuestos a partir de los servicios on line que ofrece el Banco Unión.

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