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Nos contestó en la segunda llamada, pues estaba cumpliendo con su sesión de fisioterapia, pero esta vez por un golpe en el tobillo izquierdo por el trajín del entrenamiento con el primer plantel. Hace como dos meses terminó con su tratamiento por un Síndrome de Guillain-Barre (trastorno poco frecuente en el cual el sistema inmunitario del organismo ataca a los nervios). Estamos hablando de Alcides Balderrama Guardia, un lateral izquierdo de Bolívar que en abril pensó que le “cortarían las piernas”, pero el pasado fin de semana debutó en primera división.

Un día de abril dejó por unos minutos el internado del club Bolívar para ir a la tienda y de pronto no sintió las piernas. Su mundo se le vino abajo, sus sueños con el fútbol y su fe, ya que sus ‘herramientas de trabajo’ dejaron de funcionar, no le respondían. “Fue muy duro, primero me llené de cosas negativas (…) Visualicé mi vida sin hacer lo que a mí más me gusta que es jugar fútbol”, recuerda ‘Chino’, como le dicen sus más cercanos.

Lo llevaron a la clínica de emergencia y el club paceño se hizo cargo de todos los gastos, pues hace cinco años Alcides es parte las divisiones menores. Llegó desde Trinidad cuando tenía 13 años a probar suerte y el entonces director técnico de esta categoría, Óscar Villegas, lo seleccionó. “Era el que menos se merecía pasar por esto, es un chico muy noble y trabajador. Me golpeó demasiado (…)”, expresó Wálter Flores, el actual entrenador.

Alcides estuvo internado por un mes, tiempo que su madre, Margot, tuvo que dejar su ciudad natal acompañarlo en el desafío más grande de la vida de su único hijo varón, tiene tres hijas (Bella Liz, Priscila y Noemí). Los estudiantes de los colegios Cristo Rey e Ignacio Ortiz esperaron con paciencia el retorno de su maestra que se trasladó hasta La Paz para darle fortaleza a su pequeño.

La lucha no solo fue contra la enfermedad, sino también contra los diagnósticos. Algunos profesionales le dijeron que no volvería a caminar y peor a desenvolverse en una cancha. “Fueron muy duros con Alcides”, recordó Flores. Sus compañeros lo visitaron todos los días en la clínica hasta que se terminaba el horario de visita “Prácticamente los tenían que echar”, añadió el exfutbolista de Bolívar.

‘Las manos milagrosas’

La recuperación de Alcides tuvo un poco de todo, por supuesto estuvo Dios, la fortaleza mental del futbolista y arduo trabajo de Freddy Meneses, el fisioterapeuta y kinesiólogo de Bolívar que lo estuvo acompañando desde el primer día hasta que lo vio caminar. “Empezamos a trabajar desde los tobillos”, contó a DIEZ el profesional que fue subiendo la intensidad de trabajo apoyado por equipos especiales. Sus miembros inferiores empezaron a responder. “Solo le pedí a Dios que me ayude a recuperar a un muchacho con mucho futuro”, remarcó.

El primer paso en todo fue trabajar la parte sicológica y la confianza que depositó en Meneses, pues le prometió que volvería a jugar. “Cuando se padece de este síndrome, normalmente hasta donde se progresa es que el paciente máximo vuelva a caminar y eso que con muletas”, explica ‘el doctor’, como lo llaman los jugadores. Además, remarcó que fue la primera vez que atendió un caso como este es sus casi 20 años de profesión.

A las dos semanas, desde que le detectaron en cuadro, se pudo poner de pie y se ayudaba con una silla de ruedas cuando tenía que recorrer distancias muy largas. Cada jornada tenía una hora de trabajo con Meneses que, incluso, se quedaba hasta altas horas de la noche si es que no le daba el tiempo para llegar antes, ya que también tenía que cumplir con su trabajo diario en las instalaciones del club. “Yo había hecho un compromiso personal con Alcides”, indicó.

En su momento, la familia de Alcides decidió llevárselo a Beni para que estuviera rodeado de sus seres queridos, ya que los galenos no le daban muchas esperanzas de que se recupere totalmente, pero Meneses solo le dijo a su mamá: “Señora tenga fe, que su hijo volverá a caminar”. Al final se quedó y continuó hasta volverse nuevamente un aporte en la academia.

El día soñado

La victoria de Bolívar frente a Sport Boys del domingo 22 de septiembre, no solo significaron tres puntos, pues ahí se dio el debut de Balderrama. Los aplausos de la hinchada, de sus compañeros hicieron que se vuelva un día especial. Horas antes, uno de los miembros del cuerpo técnico de César Vigevani, mientras le mostraba unos videos para el partido le dijo que iba a llevar el cintillo. “Solo me reí (como signo de incredulidad)”. Cuando estaban en el vestuario, Juan Carlos Arce le entregó el brazalete y le dio unas palabras motivadoras. “Me dijo que yo era un ejemplo para ellos, solo tenía ganas de llorar. No estaba nervioso”, contó.

Salió a la cancha y por primera vez, estuvo en la formación inicial de la academia, el equipo con más títulos de Bolivia. “Dios te bendiga ‘Chinito’ Balderrama!!! Un ejemplo de que en la vida no existen imposibles”, escribió en su cuenta de Twitter Dardo Gómez, el gerente de Baisa, que también siguió de cerca su evolución. Así como el funcionario de la Administradora de Bolívar, Meneses y Flores inflaron su pecho de orgullo al ver a su capitán listo para entrar en acción. “Fue como ver entrar a mi hijo”, explicó Meneses, con la voz quebrantada.

“El ‘Conejo’ es una gran persona, para mí fue un día único e inolvidable”, relató Alcides que fue felicitado en sus redes sociales por su actuación, ya que no desentonó con el resto del plantel que consiguieron el triunfo frente al Toro. Su pesadilla pasó, ahora se declara una persona sana y con ganas de seguir peleando por ganarse un lugar en el once de Vigevani para cumplir su meta de ser un futbolista de primera. Aprendió a valorar la vida, en su momento perdió la fe, pero ahora les dice a todos aquellos que pasan por algo similar que: “Nunca pierdan la esperanzas”.