Son muchos los consejos para que la economía resulte exitosa en la próxima gestión. Expertos ven que el apoyo al sector agropecuario tradicional, dejar a un lado la idea de construir termoeléctricas y no de depender del gas son los puntos fuertes para que el modelo económico que se aplique tenga buenos resultados. 

El Movimiento Al Socialismo (MAS) apunta los tres aspectos, pero no dejará de lado la construcción de plantas eléctricas por la estrategia de vender energía a los países vecinos.

Rolando Morales Anaya fue superintendente de Empresas y asesor del Banco Central de Bolivia (BCB). 

El economista no ve un modelo de economía plural, comunitaria y productiva como llama el Gobierno a su prototipo, sino una economía de libre mercado porque no hay ninguna restricción a las importaciones ni a las exportaciones. Morales Anaya sugiere fortalecer la agropecuaria tradicional para evitar la importación y el contrabando de vegetales, frutas y carne.

“Pienso que es necesario dar un mayor apoyo al sector agropecuario tradicional, que es huérfano de todos los gobiernos de los últimos 50 años.

 El sector agrícola tradicional tiene muy bajos rendimientos, por eso es que se importan papas, tomate y cebolla. La pobreza de los campesinos del sector agrícola tradicional, que es el 40% de los trabajadores, es muy grande”, remarca Morales.

El experto cuestiona que ninguno de los candidatos a la Presidencia hable de potenciar la agricultura tradicional y estima que la razón de la pobreza rural es que los rendimientos de la agricultura son demasiado bajos, comparados con países vecinos. Mencionó como ejemplo la producción de quinua.

“Mientras los productores bolivianos sacan 600 kilos por hectárea, en Perú producen 2.000 kilos en promedio”, detalla Morales Anaya.

Efectos de termoeléctricas

Otra propuesta es dejar a un lado los proyectos de construcción de plantas termoeléctricas y consolidar proyectos de energías limpias. El físico Francesco Zaratti asegura que la consolidación de termoeléctricas que funcionen con gas restará en vez de sumar a las proyecciones económicas en Bolivia.

“Es necesario un cambio radical en esta política. Tal vez el poco gas que tenemos, utilizarlo inteligentemente y no quemarlo con subvenciones en las termoeléctricas, cuando tenemos alternativas de poder producir con energías renovables y buscar mercados donde podamos ser competitivos como el mercado de Brasil.

La actual política energética es un fracaso total”, remarca Zaratti.

En ese afán, el Gobierno firmó un acuerdo de estudio de venta de electricidad con la Gobernación del estado de Mato Grosso, de Brasil.

El pacto establece que Bolivia, a través de la Empresa Nacional de Electricidad (Ende), expresa su oferta de instalar una planta de generación termoeléctrica a gas natural de entre 60 y 90 megavatios (MW) en San Matías, Santa Cruz, para el suministro de electricidad a Mato Grosso.

El ministro de Energías, Rafael Alarcón, destaca que el Gobierno no solo piensa en la construcción de termoeléctricas, sino también están los proyectos de energías limpias, como la eólica, la solar, biomasa o hidroeléctricas. 

La autoridad subraya que Bolivia es el tercer país en la región en generar energías limpias. “Bolivia apuesta por el desarrollo de fuentes de energía limpia y renovable. Al 2018, el país cuenta con una potencia instalada en el sistema interconectado nacional de 795 megavatios provenientes de energías limpias”, destaca.