Cada sábado y domingo, de 13:00 a 15:00, y desde hace un año, Carlos Langa le pone ritmo al fin de semana con Chaco y Punto, el programa dedicado al folclore, turismo y todas las novedades de esta parte del p

¿Cómo ha sido esta etapa?

Ha sido sorprendente para nosotros, por el respeto, saber lo que es EL DEBER y, de repente, tener la posibilidad de que se nos abran las puertas, porque fue como incorporarnos a la gran urbe. Veníamos de realizar este programa en una radio donde nos escuchaban en onda corta, llegando al campo, a nuestra región.

Estamos más firmes y seguros, lo que nos da la posibilidad de afrontar el programa con cosas que tengan que ver con el contenido, porque sabemos que una de las razones por las que el público se prende es porque tratamos de informar sobre nuestra región, como la productividad, el turismo y los artistas, para tratar de tener un contenido sólido.

¿Qué se viene para este nuevo ciclo en el programa?

Se está incorporando mi hijo Carlos Salomón de una manera muy sólida. Ya le agarró el gustito al programa o el programa ya lo agarró a él. Ellos, como jóvenes, tienen más posibilidades de abarcar lo que nos dan las redes sociales.

A nivel musical, hemos tenido grandes sorpresas, como la presencia telefónica del Chaqueño Palavecino, Yalo Cuéllar o Los Nocheros que nos vinieron a visitar. La presencia al vivo de la música le da un toque muy lindo y amigable al programa.

¿Cómo contrarresta el folclore chaqueño la presencia de los géneros foráneos?

Aquel que tiene en el corazón metido el folclore es muy difícil que lo deje, puede escuchar otras cosas, compartir otros sentimientos, pero si gusta del folclore, es porque lo tiene arraigado en su ser.

Ahora, lo que se dificulta un poco es poder avanzar y seducir a nuevas generaciones, porque tienen mucha propuesta foránea y muy poco en lo folclórico.

Seguimos armando escenarios en tarimas de camiones, las chicas cambiándose bajo las cubiertas de las tarimas o bajo los trapos, porque no tenemos camerinos. Los escenarios para el folclore son todos improvisados, porque no tenemos espacio y menos manifestaciones folclóricas como festivales representativos de las regiones. A nivel oficial no existe nada. Habemos algunos cuerudos que nos animamos a trabajar con este género, pero con muchas dificultades.

Se ve a la cultura como un gasto y no como una inversión.

Es una muy buena inversión para engrandecer a la sociedad, pero se tienen que tener recursos para poder sostenerse, porque este año, si somos productores independientes y nos duele el bolsillo, al otro año ya la pensás.

¿Ha pensado volver a la TV?

La televisión siempre es un atractivo. Se dificulta cada vez un poco más porque es un grupo de gente que necesitamos para hacerlo. Nuestra materia prima está a 1.200 km y somos tres personas, además de mover equipos. Producimos un programa el lunes, lo presentamos el sábado y al día siguiente hay que salir a buscar de nuevo más material.

¿Qué otros proyectos tiene planificado?

Queremos proponer series para abarcar temas con más investigación, entendiendo que somos parte de un chaco sudamericano, encontrando nuestras similitudes y diferencias. Puede ser en TV, pero de inmediato hay que pensar en lo digital.