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Samuel Doria Medina, jefe de Unidad Nacional (UN), se reunió este viernes con la delegación de observadores de la OEA, para expresarle sus preocupaciones ante el proceso electoral que vivirá el país el domingo.

El opositor planteó a la comitiva el problema que representa para la transparencia de las elecciones las mesas rurales en las que se impide la presencia de delegados de los partidos de oposición y, posteriormente, los escrutinios arrojan votaciones de 85 y 90 por ciento favorables al oficialismo.

Advirtió que “en Bolivia la principal amenaza es el fraude antes de la votación, que consiste en impedir que los ciudadanos tengan el derecho a reflexionar y emitir sus votos de manera individual”.

Agregó que “hay coerción contra los votantes y que en algunos casos incluso se da una sustitución de la voluntad de los ancianos y las mujeres, a los que se les ‘ayuda a votar’”, señaló.

Consideró que otro método de fraude que se usa en el campo es el “voto colectivo”, que, con el pretexto de replicar prácticas políticas comunitarias, en realidad propicia el voto tutelado por los “comisarios políticos” del oficialismo.

Esperamos que los observadores de la OEA se muevan por las áreas rurales, para que la oposición pueda estar en donde tiene el derecho de estar para controlar la limpieza de las elecciones”, concluyó el jefe de UN.