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La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresó este miércoles su “preocupación ante los graves hechos de violencia que han tenido lugar en el marco del proceso electoral en Bolivia”.

Esa instancia pide al Estado “tomar las medidas necesarias para garantizar la seguridad, integridad personal y la libertad de expresión de sus habitantes en el contexto de este proceso, específicamente, durante la realización de las manifestaciones pacíficas que se lleven adelante en defensa de la democracia y las garantías a la prensa para dar cobertura al proceso de verificación de la votación”.

Desde el 21 de octubre tienen lugar manifestaciones ciudadanas en distintas regiones del país, incluyendo La Paz, Sucre, Oruro, Tarija, Cochabamba, Potosí, Trinidad y Cobija, exigiendo a los Tribunales Electorales Departamentales y al Tribunal Supremo Electoral garantizar la transparencia en la fase de conteo de votos del proceso electoral.

El reporte que emite la CIDH indica que “la Policía habría utilizado la fuerza para dispersar manifestaciones ciudadanas como la que se desarrollaba frente a la sede del conteo de las actas electorales, pese a que en esa instancia reclamaban de manera pacífica”.

Además, “condena la agresión que sufrió Waldo Albarracín, rector de la Universidad Mayor de San Andrés, en el marco de estas protestas, como consecuencia de un impacto de un contenedor de gas lacrimógeno en su rostro que fue propinado por una persona aún no identificada”

“La CIDH condena enérgicamente todo acto de violencia, y recuerda que la protesta social se encuentra protegida por los instrumentos interamericanos, en tanto se desarrolla en forma pacífica”, detalla el pronunciamiento ante los incendios y daños a los tribunales electorales departamentales de Potosí, Tarija y Pando, entre otros.

Finalmente, la CIDH hace un llamado a que el Estado y a los manifestantes puedan entablar un proceso de diálogo pacífico con respeto a la voluntad popular expresada en las urnas.