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El Salón del Automóvil de Detroit abrió sus puertas con los fabricantes optimistas por la mejora de ventas en EEUU y una clara apuesta a los vehículos gigantes y superpoderosos en un contexto de caída de precios de la gasolina.

Miles de expositores y periodistas se dieron cita en la metrópolis de Míchigan para decenas de lanzamientos mundiales de vehículos de serie y los siempre llamativos prototipos.

Entre otros, General Motors presentó en su casa el Chevrolet Bolt 100% eléctrico, dotado de una autonomía de 320 km que será comercializado en 2017, indicó la presidenta de GM, Mary Barra. La ejecutiva mencionó un precio de unos 30.000 dólares para el vehículo, luego de deducciones por subsidios para autos "limpios".

Además, GM anunció una nueva generación de su híbrido Volt, que se vende desde 2010 y que llegará a los concesionarios en 2016.
El presidente de Nissan, Carlos Ghosn, se ubicó en el lado opuesto del espectro al presentar la gigantesca y potente pick-up Titan. Ghosn dijo que el objetivo de la firma es conquistar el 10% del mercado estadounidense en 2017, frente a 8,4% en 2014.

Con un porte masivo y tecnologías innovadoras asentadas en un motor diésel, el Titan reemplaza a un modelo que llevaba 12 años en el mercado y que compraban un 1% de los consumidores en un segmento de mercado que representa el 55% de las ventas en el país. El mercado de las grandes camionetas es dominado por los ‘tres grandes’ de Detroit: Ford, GM y Fiat Chrysler (FCA), cuya marca RAM -de populares pick up- va viento en popa.

Tierra de gigantes
Toyota presentó su nueva pick-up Tacoma; sin embargo, es Ford con su F-150 de aluminio que se llevó el título de ‘pick up del año’ en la apertura del salón, mientras que el Volkswagen Golf 7 fue nombrado ‘auto del año’.

Esta edición del salón de Detroit se desarrolla en plena euforia tras la crisis que se abatió sobre la industria automotriz desde 2008, con quiebras, cierres de plantas y acumulación de stocks de empresas.
El 2014 terminó con una importante alza de ventas (+5,8%), para totalizar la friolera de 16,5 millones de vehículos que se sumaron al parque automotor estadounidense.

La caída continua del desempleo, actualmente en 5,6% de la población económicamente activa, hace esperar un impulso duradero para el sector. Los analistas esperan alrededor de 17 millones de nuevos carros en las calles para 2015, una cifra sin precedentes desde 2001