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Mientras en otros países aparecen nubarrones, en Santa Cruz sale el sol. El clima de negocios cruceño tiene al sector inmobiliario como objeto de deseo de desarrolladores e inversionistas del exterior (sin dejar de lado el potencial nacional). La capital cruceña, según fuentes de esta industria, consolida la ‘tercera ola’ de movimiento empresarial, con el avance de grandes inversiones de infraestructura enfocada en servicios y otros espacios que diversifican la oferta sectorial.

Un ejemplo de esta dinámica fue plasmado por el portal inmobiliario Infocasas.com.bo, que en un reporte que exhibe un aumento del 750% (se disparó desde el segundo semestre de este año) para compra de propiedades de argentinos en Bolivia. Equipetrol (creció un 1.100%) y en la zona norte (con un aumento del 990%) se proyectan como las zonas más calientes de consultas.

“La ciudad tiene la infraestructura para ofrecer una solución habitacional para cualquier tipo de demanda que se pueda generar. El mayor flujo migratorio viene desde el interior del país (60.000 nuevos habitantes cada año, según datos de la Gobernación de Santa Cruz), pero también hay un perfil de usuario que genera una demanda desde el exterior”, expone Rodrigo Knebes, líder de Infocasas en Bolivia.

Un área de esta demanda corresponde a inversores que buscan generar renta o ganancias al revender inmuebles después de un tiempo determinado, propuesta de negocios que es más atractiva en Santa Cruz que en otras urbes de la región. Precios, acceso a créditos y tasas de renta que cuadriplican a las del país vecino ‘llaman’ al inversor.

No obstante, el empresario uruguayo Santiago Pergierycht puntualiza que es necesario mostrar los encantos de la metrópoli oriental. “La verticalización de los procesos y la no intermediación de los elementos constructivos son clave para nosotros. Además, Bolivia ofrece una excelente capacidad de mano de obra y técnicos y vemos que el tema de seguridad jurídica es otro de los puntos importantes”, explica el ejecutivo.

Pergierycht es desarrollador y CEO de la firma Safe Investment, entidad que tiene en marcha dos proyectos que se enfocarán en el arrendamiento de monoambientes (ofertables en la plataforma de Airbnb). Ambas iniciativas, localizadas en Equipetrol, apuntan a seducir a inversores locales y extranjeros con “rentas cercanas al 20%”; la primera verá la luz el primer trimestre de 2020.

En esta línea, el director de World Trade Center (WTC) Santa Cruz de la Sierra, Damián Bacman, asegura que, además de buscar rentabilidad, el inversor es atraído por el crecimiento de la ciudad, lo que le garantiza plusvalía. Esta ecuación les minimiza riesgos para obras de infraestructura y lo que necesita Santa Cruz es que lleguen nuevas ideas para desarrollarlas, según su lectura.

El proyecto que Bacman lidera y que en 24 meses será la próxima perla del Urubó (dos torres que van por la sexta y cuarta loza) tiene el 50% de sus espacios comercializados y casi en su totalidad corresponde a capitalistas de países vecinos (principalmente Argentina, pero también de Brasil y otros de la región). Dentro de este conglomerado hay quienes invierten para arrendar a terceros o conseguir plusvalía, de acuerdo con la revelación del ejecutivo.

Sin embargo, desde WTC coinciden en la necesidad de cosechar la simpatía del exterior; es decir, proyectar una imagen de Bolivia que no solo se base en la economía sólida, sino en nuevas oportunidades, con diversificación, y de una política que no sea confusa para que sea más atractiva para el público corporativo.

Los empresarios nacionales también se apoyan y trabajan en conjunto con empresas del exterior para introducir nuevos conceptos de la infraestructura moderna. Este es el caso de Manzana 40, la megaobra de $us 75 millones de Equipetrol, que aplica distintas tecnologías al desarrollo de espacios inmobiliarios y que conjugan 23 proyectos de ingeniería (avances en materia 3D BIM), que responden al Grupo H y Santa Cruz Development.

El gerente comercial de Manzana 40, Julio César Salinas, detalla que la iniciativa se encomendó al estudio internacional de arquitectura A4 (Chile) y, además, se apega a las normas de construcciones verdes o amigables con el medio ambiente. Esta infraestructura es otro guiño al inversor del exterior.

Salinas se refiere a esta tercera oleada de edificios (la primera fue con el desarrollo de infraestructura empresarial en el centro de la ciudad y la segunda con el traslado a Equipetrol en los años 90) responde a las necesidades de las empresas por espacios donde concentren sus operaciones y negocios y que, como consecuencia, transforman a Equipetrol de ser una zona residencial de lujo a una plaza lúdica y abocada al sector de servicios.

“En este momento las perspectivas económicas en Bolivia son más atractivas, eso despertará la intencionalidad de compra. Además, la llegada de nuevas empresas exigirá bases avanzadas de infraestructura que respondan a sus estándares y requerimientos”, explica Salinas.

Desde la Cámara Inmobiliaria de Santa Cruz, la dirigente Claudia Rodríguez afirma que también existe interés por el desarrollo de espacios habitacionales, tanto en la zona norte como en la zona sur de la ciudad y son inversionistas (personas mayores o jubiladas) quienes tienen planes de llegar para analizar el mercado cruceño.

Alicientes y reglas claras

El arquitecto Gustavo Pereyra, socio del Grupo Forza, apunta que Santa Cruz es una de las plazas más atractivas por tener el precio por m2 más conveniente de la región (30% más abajo que la próxima ciudad que es Asunción y un 202% menos que en Santiago), así como por el tema de la plusvalía por el crecimiento demográfico y requerimiento de vivienda que tienen los cruceños.

A este escenario se le suma otro atractivo. Se trata del anuncio del ministro de Economía, José Luis Parada, quien manifestó que se buscarán los mecanismos para atraer nuevas inversiones a través de las gestiones con otros países. Esta es una buena señal a futuro para empresarios del exterior.

Otro aspecto a resaltar es el crecimiento demográfico departamental. Santa Cruz concentra la mayor parte de la población del país (3,3 millones de habitantes, según el Instituto Nacional de Estadísticas).

El presidente de la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz), Víctor Hugo Suárez, subraya que en inmobiliaria, las inversiones son principalmente privadas, por lo que todos los empresarios, bolivianos y extranjeros, necesitan seguridad jurídica, estabilidad social y económica, tasas de financiamiento convenientes e incentivos tributarios que generen un clima atractivo y sostenible, tanto para la construcción en el área inmobiliaria como para la posterior comercialización de la oferta.

“La presencia de empresas constructoras extranjeras puede ser una oportunidad para que las bolivianas accedan a financiamiento, sistemas de administración y gerencia, así como a nuevas tecnologías en construcción, lo que nos enriquece y fortalece, ya que se permite el mejoramiento de nuestras capacidades y rendimientos empresariales”, manifiesta Suárez.

Buscan una salida

Las economías de países vecinos, a diferencia de la boliviana, atraviesan una etapa de mayor escepticismo. En lo expuesto por medios internacionales se percibe un mayor retiro de dólares de las entidades financieras (desde agosto) y empresas del sector inmobiliario se encargan de tejer redes para que los ahorristas encuentren nuevas oportunidades a escala internacional y Bolivia, específicamente Santa Cruz, se perfila en el mapa como el diamante del sector inmobiliario.