Edición Impresa

La democracia sitiada

Renzo Abruzzese Hace 11/19/2019 7:00:00 AM

Más allá de los acontecimientos casi anecdóticos de la salida de Evo Morales y la mayoría de sus más cercanos colaboradores, es innegable que después del desbande, los núcleos políticos y parte de la militancia del MAS se han reconstituido y prometen una dura batalla. Los dos tercios del MAS han secuestrado el Poder Legislativo y el exmandatario ha hecho explícita su pretensión de retornar y hacerse del poder.

En su estilo y aprovechando los mecanismos de la democracia, el MAS ha sitiado el gobierno de transición. La estrategia de asfixiar el proceso en la vana esperanza de restituir a Evo Morales en el Poder ha dejado de ejecutarse como un movimiento estratégico político y se ha organizado como un desplazamiento militar a cargo de mercenarios a sueldo, delincuentes comunes y ciudadanos atemorizados. Jeanine Añez enfrenta la más peligrosa coyuntura en la historia democrática: un terrorista disfrazado de líder democrático bajo la protección de López Obrador.

Se suma a este cerco interno uno diplomático internacional producto del eficiente aparato propagandístico que Evo Morales construyó a efectos de promocionar la imagen del “primer presidente indígena” y su mentado “proceso de cambio” que ha logrado desvirtuar, de forma eficiente, la naturaleza democrática de los movimientos ciudadanos que lograron alejarlo del Poder.

Las acciones violentas y delincuenciales que lleva adelante el evismo forman el componente objetivo de cada uno de los argumentos a favor de la asonada antidemocrática que ejecuta el MAS, de esta manera, la violencia de claros perfiles fascistas que ejecutan han terminado sitiando el Ejecutivo y colocándolo en la disyunta de enfrentar las hordas masistas de manera efectiva, o sacrificar la eficacia gubernamental en sujeción a los preceptos constitucionales que Evo nunca respetó.

Por otro lado, y paradójicamente, el Legislativo se ha transformado en la mejor trinchera antidemocrática y golpista del MAS. Poseedores de dos tercios pretenden bloquear toda posibilidad de reconstituir un TSE transparente y probo. Traer de vuelta a Morales y sentarlo en la silla presidencial, es para las bancadas del MAS el objetivo inmediato. 

Lo que hemos visto con senadoras y diputados que salieron de sus asilos políticos para asaltar los curules que habían dejado, pasará a la historia como el más grotesco y vergonzante episodio y el cerco legislativo más certero y antidemocrático en la historia nacional.

La posibilidad de que en aras de una pacificación y un proceso de transición las fuerzas masistas se avengan a un dialogo patriótico es mínima. El MAS no está habilitado para aprender a respetar las normas democráticas, es una estructura en la que el autoritarismo y transgresión son inherentes a su naturaleza.

Bajo estas condiciones se hace absolutamente necesaria una acción ciudadana tangible. Retomar las calles mostrará al mundo y a los propios masistas, que frente a las hordas que movilizan de manera obtusa y delincuencial hay millones de ciudadanos que estamos dispuestos a hacer respetar la democracia y apoyar incondicionalmente el gobierno transitorio de Jeanine Añez. La presidenta no está sola, tiene dos terceras partes de la nación a su favor dispuestas a volver noche tras noche, pacíficamente, a defender la democracia y el gobierno que hoy nos cobija. 

Somos dos terceras partes del país que estamos dispuestos a mostrar a las turbas mercenarias y delincuenciales que financia el MAS y Evo Morales, que aquí hay un país democrático que le ha perdido el miedo.