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Por fin, licencia en mano. Fueron distintas tomas de instituciones, reuniones con ministros, instituciones de Tránsito, Policía y el Servicio General de Identificación Personal (Segip) para que los años de investigaciones, asesoría legal y la perseverancia de las personas sordas en Bolivia alcance un resultado. Hoy toda la comunidad sorda en el país puede tramitar una licencia de conducir, la misma que más de 20 personas ya portan con orgullo. Obtener este derecho fue un desafío que empezó con las investigaciones de Luis Vargas, quien presidía la Asociación de Sordos Santa Cruz (Asocruz) en 2013. Él revisó la regulación en otros países y dio el puntapié inicial para poner la necesidad en el mapa. Tiempo después cede la presidencia de la institución, pero el proceso no se detuvo. 

Roberto Nacho, presidente de la Confederación Boliviana de Personas con Discapacidad, identifica la raíz del problema en el momento en que las licencias que previamente entregaba Tránsito caducaron y el Segip no tenía un respaldo legal para entregar este documento a los no oyentes, además de que el informe médico los calificaba como no aptos. ‘‘Hicimos tres tomas de instituciones, dos en el Segip y una en el Ministerio de Trabajo. Nos reunimos con los ministerios de Justicia, Presidencia y Trabajo, además del sector Salud y el Segip, que al principio se negó rotundamente’’, señala.

Años de negociaciones y de perseverancia dieron resultado. En mayo de este año se acordó la modificación del Reglamento Técnico de Licencias de Conducir que ahora dispone, en su artículo 19, que las personas con esta discapacidad física pueden optar por licencias en categoría particular o profesional si su vehículo cuenta con las adaptaciones tecnológicas y mecánicas requeridas. Además, establece que el Segip tiene la responsabilidad de realizar el trámite que indique la discapacidad y los centros de salud no deben señalar esto como un impedimento. ‘‘Conseguimos una autoescuela que enseñe lo esencial y los médicos recibieron la normativa. Hemos hecho historia, incluso los sordos profundos hoy tienen una licencia de conducir’’, manifiesta Nacho.



Licencias para todos
En agosto llegó la normativa y septiembre fue el mes de la victoria. El primer grupo asistió a las clases de la Autoescuela Mónaco acompañados de una intérprete, para aprender la teoría y aprobar el examen obligatorio. La entrega oficial de documentos se realizó el 26 de septiembre, día internacional de la sordera. Varios de ellos conducían años atrás.


Es el caso de Luis Vargas, presidente la Asociación de Personas Sordas de la Villa 1° de Mayo, que aprendió a conducir a sus 16 años en Tarija y ha recorrido muchos caminos en auto y en moto. Hoy, con 56 años es propietario de un taller mecánico y es hábil para comunicarse con oyentes. Cuenta que antes debían sacarse las licencias ‘‘de otra manera’’ y justificarlas con un certificado de discapacidad. ‘‘¿Por qué no podemos tener una licencia como todos? Las personas oyentes no ven nuestra existencia, ahora con los avisos en el vehículo van a darse cuenta de que también estamos en las calles’’, expresa con alegría. 

Pedro Fuentes aprendió a conducir en 2015. Hoy porta su licencia morada, pero antes de la normativa le rechazaron tramitarla en varias oportunidades. Este joven cree que los oyentes piensan que los van a chocar, y agrega que no hay ninguna noticia de sordos que hayan ocasionado un accidente. “Tenemos ojos para ver y espejos especiales para estar atentos a todo. Invito a cualquier oyente a que me acompañe de copiloto’’, manifiesta en lenguaje de señas boliviano.


Si hablamos de más hitos en la historia, Ariane Valverde es una referencia. La joven estudiante de maquillaje es la primera mujer en Bolivia en obtener una licencia de esta categoría. Le parece complejo manejar en una ciudad donde las personas no respetan las reglas, pero no tiene miedo. ‘‘Tenemos derecho a ser tratados con igualdad y a trasladarnos a diferentes lugares cuando queramos’’. Ariane, que indica que le gustan los autos grandes, anima a otras mujeres sordas a que tramiten sus licencias y tomen el volante para demostrar a los oyentes que si se puede.

Siempre estuvieron en las calles, pero hoy tienen todo el respaldo legal. Es obligación de todos respetarlos y construir una ciudadanía inclusiva, con ellos, los sordos que van A TODO MOTOR.

Licencia y modificaciones al auto



Franjas cuadriculadas

De color blanco y azul, las franjas cuadriculadas deben estar en la parte trasera y las laterales de los autos. Las motocicletas también las llevan.

La señal de los sordos
La parte trasera de los automóviles y el casco de los motociclistas lleva la señalética que indica que el conductor es sordo. La población debe reconocerlos.

La licencia
De color morado, su licencia es llamativa y tiene este color en varios países para que sea de fácil reconocimiento. Se tramita ante el Segip.


Espejos
La normativa exige que el auto tenga espejos convexos en los laterales y al interior un espejo retrovisor panorámico de 42 centímetros.

Autoescuela Mónaco, la autoescuela para los sordos.

Asocruz se comunicó con ellos y en agosto formaron parte de esta historia. La autoescuela Mónaco tiene un equipo de profesionales formados en el exterior que se han puesto la camiseta para ayudar a conductores sordos cruceños a obtener su licencia de conducir. Andrea Escobari, directora de la autoescuela, contó que trabajar con este grupo es una experiencia enriquecedora para sus instructores, pues amplía sus conocimientos. La autoescuela cumple la función de enseñar lo mismo que a conductores oyentes, para luego hacer evaluaciones teóricas y prácticas para que los alumnos puedan aprobar efectivamente las pruebas oficiales del Segip.


Agrega que autoescuelas en el exterior están atentos al proceso que se desarrolla en Bolivia, ya que este país es el segundo en Latinoamérica en entregar este tipo de licencias. Estas clases que tienen una duración de tres días, van acompañadas de un intérprete en jornadas dinámicas donde los alumnos se forman con miras a obtener la licencia, a su vez que los profesores aprenden el lenguaje de señas y así establecen vías de comunicación más directas. Mónaco es la única autoescuela en Santa Cruz que ha recibido la invitación para formar a los no oyentes. Trabaja en conjunto con el Segip para que los futuros conductores realicen un examen teórico adaptado con figuras de respuesta simple, para luego dar el examen práctico en el Cambódromo.

​*Silvia Altamirano de Asocruz, fue la intérprete para las clases de conducción y para este reportaje de EL DEBER.




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