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Texto: Mario E. Roca - Filólogo

Desde el inicio de nuestros días los seres humanos hemos trabajado juntos para protegernos y ayudarnos en nuestros propósitos comunes; gracias a ello hemos logrado establecer condiciones dignas de progreso colectivo. 

Todo este progreso lo hemos conseguido gracias a nuestra innata necesidad de vivir en grupos.

La lengua ha sido y sigue siendo la herramienta unificadora de sociedades, pero en muchos casos los grupos que conforman esas sociedades deciden empezar a utilizar una manera de comunicación diferente a la del resto de la colectividad, es entonces como nacen los sociolectos o, también llamados, variantes diastráticas.

Variantes diastráticas

Desde hace mucho tiempo me llamaba la atención llegar a descifrar la variante de lengua utilizada en los barrios de la periferia (Plan 3.000, la Villa, la Pampa, Luján, etc.) porque noté que estaban empezando a utilizar un código muy diferente y en varias ocasiones me fue imposible entender sus mensajes, pero con un poco de paciencia y ayuda pude registrar y entender el origen de esos usos.

Una de las principales razones por las que estos grupos han decidido crear su propia variante tiene que ver con la necesidad de manejar un código que no puedan entender las personas mayores o las instituciones policiales.

El primer grupo de palabras tienen en común el hecho de que son expresiones motivadas, o sea, hay alguna relación del significante con el significado, por metonimia o por alguna otra figura literaria; así por ejemplo para referirse a un arma blanca usan la expresión punta. 

De igual forma, la expresión cogotear se refiere a asaltar a otra persona poniéndole un cuchillo en el cogote. Y cuando una persona no guarda las apariencias o no sabe mantener algún secreto se le llama bandera, además para referirse a esa acción usan el verbo banderear. Para indicar que algo tiene un precio elevado usan la expresión carolina; y si no se tiene dinero, se está yésica. 

Igualmente, por su parecido fonético, cuando se debe tener cuidado con algo o algún reparo con un acto, dicen cuiza. Un arma de fuego recibe el nombre de fierro por metonimia, y cuando se quiere preguntar cómo está todo, se dice qué mambeke.

Expresiones no motivadas

Siguiendo la característica de arbitrariedad de todo signo lingüístico, este grupo de palabras es el más extenso y el que presenta mayor carga de significados, pues no existe una relación lógica entre la palabra y su significación; además, hay casos en que una sola expresión puede tener diferentes realidades.

En ese sentido, para designar o señalar un arma de fuego usan la expresión chumbo. Cuando se refieren a tomar alguna bebida alcohólica artesanal la denominan chimbo, otros usan la expresión chimbombín. La moneda que estos grupos usan se llama lin, que en realidad es el peso o el boliviano que nosotros conocemos normalmente; y para referirse a una mujer usan la expresión chembri. 

Para referirse al acto de dormir usan el verbo torrar. Coronar o hacer un corone significa tener relaciones sexuales. La palabra cana ha llegado a estos grupos desde Argentina, donde también hace referencia a un policía.

Se usa la expresión gualelón para referirse a una persona promiscua o a una persona que no muestra reparos para tener relaciones sexuales. Cuando se tiene hambre o cuando se ha logrado saciar el hambre usan la expresión bajón o el verbo bajonear.

Préstamos del inglés

El inglés ha sido y sigue siendo la lengua de sustrato para crear nuevas expresiones adaptando las estructuras a nuestro sistema español. Para referirse a amigos o personas conocidas usan la forma frien, o frienes para el plural, incluso se llega a escuchar friensa para referirse a una amiga. 

De la misma manera, la persona que vende o reparte estupefacientes se llama díler, proveniente de la forma dealer.

Cuando se necesita un encendedor usan la palabra fayer, de su forma original fire. Por último, esta variante diastrática ha posicionado un sufijo inglés adaptado al español, cuando usan la expresión negativeishon con valor de adverbio negativo.

Locuciones

Varias expresiones se han asentado y se han convertido en locuciones de uso diario, por ejemplo para ir a algún lado rápidamente usan la expresión ir en zeta; estar crema o estar pila significa estar drogado o borracho, otros usan la expresión estar ele para la misma acción. Sin duda la frase más común entre todos es ‘alucina tu pilfru’, para señalar que alguien está diciendo cosas sin sustento.

Estos grupos manejan sus propias siglas, como 3K para señalar el Plan 3.000, o PU para hablar sobre el Parque Urbano. Incluso forman palabras compuestas, como yupicol para referirse a la bebida.