Volunturismo, dícese del turismo que incluye un voluntariado humanitario.

Según el medio mexicano El Economista, esta forma de viajar, no tan nueva, es una tendencia que se va posicionando con mayor fuerza y que apunta a invertir el tiempo vacacional en causas que mejoren el mundo, especialmente las medioambientales y de trabajo con la infancia.

Inés Rojas es una de las bolivianas que se animó a apostar por otro modo de ‘turistear’. Apasionada por los viajes, sentía que era necesario hacer algo distinto, y a través de una de las múltiples ofertas disponibles en la red, hace un par de años, aproximadamente, pagó un paquete de $us 250 para acompañar a niños de escasos recursos en Perú en su desarrollo académico, con actividades de apoyo en tareas, etc.

Nomad Republic es una organización mexicana que conecta a otras organizaciones, escuelas o personas de forma individual con un nivel de conciencia y productividad para trabajar con diversos proyectos sociales y ambientales en México y el mundo. En su portal web, nomadrepublic.org, tiene detallada la lista de causas humanitarias y costos, que oscilan entre los $us 600 y 3.000, generalmente por dos semanas, dependiendo del destino.

Algunas de las ofertas son rehabilitación de elefantes maltratados en Tailandia ($us 2.300); limpieza marina y reconstrucción de arrecifes en Bali ($us 1.000); diversos proyectos sociales con locales en la India ($us 1.000), como el empoderamiento de las mujeres y el apoyo a orfanatos; educación básica a niños en Bali ($us 700); atención de niños con VIH en Vietnam ($us 1.000); enseñanza a niños en Nepal ($us 850); preservación de los orangutanes en Borneo ($us 1.800).

“Los viajeros provocan una canalización de fondos de alrededor de 70% del ticket total a la ONG en forma de donativo al proyecto”, aseguró Santiago Espinosa de los Monteros, CEO de Nomad Republic, a El Economista.

Otra opción es el trabajo de la Fundación Hazlo Posible, detallado en el portal hacesfalta.org, que tiene entre sus modalidades el voluntariado in situ o presencial. Aunque no muestra los costos, sugiere viaje al desierto marroquí, cuidado de tortugas marinas en Costa Rica, labor con niños en India, Senegal y Uganda, entre algunas de las posibilidades.

La alerta

Existen algunos detractores de la tendencia, uno de ellos, el periodista Martín Caparrós, en una de sus opiniones para El País. “Es un negocio: en lugar de pagar a locales, la organización que lo hace cobra a los visitantes”, escribió.

Sin embargo, para quienes la inquietud resulte inevitable e incontrolable, la recomendación sería que busquen propuestas dignas de confianza y ‘rankeadas’ en distintos sitios web.