Opinión

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21 días para la historia de Bolivia

Hace 12/2/2019 7:00:00 AM

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Óscar Gómez Berthon

Bolivia vivió 21 días históricos en los cuales se pudo palpar el patriotismo en cada una de nuestras calles, avenidas y rotondas gracias a la población que en su mayoría salió para mantener una protesta constante en defensa de la democracia, contra el fraude consumado en las elecciones nacionales. El primer paso de toda esta lucha se anunció en aquel cabildo de más de un millón y medio de personas, en el cual juntos tomamos determinaciones claves para iniciar un camino que para algunos era considerado imposible. Lo anunciado no era ni más ni menos que una batalla al estilo de David contra Goliat. Recordando aquel pasaje bíblico, David al momento de la pelea, solo contaba con su fe y una honda con la cual dio un golpe certero para tumbar al gigante Goliat. La historia cuenta que los soldados temerosos no se animaban a luchar contra el ejército de Goliat y cuando David se presentó prácticamente nadie lo apoyó, hasta que llegó el momento de la victoria y recién ahí se envalentonaron para salir a pelear y vencer al ejército de Goliat.

Convengamos que algo similar fue lo que pasó en nuestra tierra, pues hubo personas e instituciones que por miedo no se manifestaron casi hasta el final y hoy los vemos afanados tratando de expiar su silencio y su falta de compromiso con toda esta lucha cívica. Los miedosos fueron minoría, pues la población en una amplia mayoría apoyó el paro, saliendo a diario a las calles con una fe y convicción firme.

No caben dudas que esta lucha fue de todos, desde aquellos que estaban con sus “pititas” y ollas comunes en cada rotonda, hasta aquellos que lideraron y gestaron este movimiento en cada uno de los comités cívicos del país.

Hoy, habiendo renunciado el tirano, estamos por entrar a un nuevo escenario político y como ciudadano, desde aquí, manifiesto el deseo de muchos de querer ver a esa dupla que movilizó al país entero, esa dupla que hizo que confiemos en Dios y que nos unamos en aquella resistencia de la cual hoy gozamos de sus frutos. Sin temor a equivocarme pienso que Camacho y Pumari unieron este país de una forma tal que no se veía en mucho tiempo, ellos encontraron el camino del consenso, hicieron algo que ningún político pudo hacer. Atrás quedaron aquellas trilladas y falsas acusaciones de racismo, separatismo o divisionismo.

Bajo un solo discurso, con una inquebrantable fe y contra todo pronóstico, Camacho y Pumari encontraron la forma para contagiar a cada boliviano de aquella esperanza que tanto necesitábamos. Bolivia dio un ejemplo al mundo entero, una vez más se probó que la unión es la fuerza, que la fe puede contra todo pronóstico y que todo sacrificio tiene su recompensa. Dios bendiga Bolivia, hoy y siempre.