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Texto:  AGENCIAS /SILVANA VINCENTI

mayor comodidad, mayor riesgo de sedentarismo.

Las facilidades que brindan una computadora y el acceso a internet pueden incrementar la productividad y reducir los tiempos. Sin embargo, las caricias de los rayos solares y de un aire que no sea el acondicionado, caminar y sudar, parecen cosa del pasado. Mientras tanto, el estrés se acumula en un cuerpo sentado por muchas horas, la ansiedad difícilmente es liberada y la actividad a ‘full’ se concentra en la mente. Son otros tiempos.

Con muchos aspectos positivos de por medio, los avances científicos también conllevaron también factores de riesgo, que los especialistas ya nombran como las ‘enfermedades de las tecnologías’.

Una de ellas es al síndrome del túnel carpiano por el uso excesivo del ratón de la computadora, y otra es la tendinitis por el abuso de los dedos sobre el teclado.

En la lista figuran los problemas auditivos y oculares, ocasionados por la exposición a altos niveles de decibeles con los audífonos y a las pantallas a toda hora, tanto de la computadora como de los teléfonos celulares.

Asimismo, los campos electromagnéticos de los dispositivos tecnológicos provocan daños irreparables en el sistema nervioso central, que van desde vértigo, fatiga, trastornos del sueño y pérdida de memoria hasta el desarrollo de tumores cerebrales.

Otro aspecto, en el ámbito sicológico, tiene que ver con las adicciones a la tecnología, que disminuyen las habilidades sociales.

 En Santa Cruz

Según el médico Erwin Saucedo, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Evangélica Boliviana (UEB), con experiencia en asesoría corporativa, asegura que en la capital cruceña el mayor problema laboral -fruto de la extrema comodidad que brindan las tecnologías- se resume en el síndrome metabólico, que reúne patologías como la hipertensión arterial, el aumento de peso, las cardiopatías y la diabetes secundaria.

“Las nuevas enfermedades vinculadas a lo laboral tienen que ver con actividades que demandan poca movilidad en el trabajo. La inactividad es una pandemia”, ratifica.

Saucedo dice que va más allá de lo físico, y pone de ejemplo el ‘burn out’, o síndrome de quemarse en el trabajo por los altos y constantes niveles de estrés y ansiedad , especialmente cuando las personas son promovidas a cargos más altos. Asimismo, dice que es común el mobbing o acoso laboral, que genera una serie de desequilibrios emocionales que terminan somatizando.