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Alguien o más de uno deben pagar la factura de dejar al fútbol profesional en vergüenza mundial. La aprobación para jugar en una cancha desastrosa como la del estadio Gilberto Parada suena a un ‘arreglo’ entre la Liga, Guabirá, Oriente y la Gobernación, dueña del escenario, y que más que por amor a este deporte, refacciona el escenario con un objetivo político.

Me pregunto ¿qué le pasó a la comisión técnica de la Liga para dejar que se juegue un partido oficial en una cancha que parecía un potrero? No hay respuesta válida, ya que los que fueron al Gilberto Parada vieron que no había condiciones para brindar un espectáculo. El único argumento es que uno de los miembros de la comisión es Édgar Menacho, dirigente de Guabirá, que se animó a decir que nadie les pidió que verifiquen la ‘Caldera’. ¡Insólito!

Lo de Oriente es inadmisible, exponer a sus jugadores a graves lesiones, cuando ya tienen varias bajas en su corto plantel. Y no fue una sorpresa ver la cancha en pésimo estado el mismo día del partido, pues antes ya se sabía que no estaba bien.

Tampoco dejó de ser una sorpresa que el técnico de Guabirá, Tucho Antelo, acepte que su equipo juegue en esas condiciones, cuando pregona un juego de buen pie, rápido y vistoso. “La cancha estaba mal para los dos equipos”, dijo el DT rojo, como si eso fuera una novedad. Al final el campo no le ayudó y se vio perjudicado.

Otro que se lavó las manos fue el director del Servicio Departamental de Deportes, Guillermo Saucedo, porque sabiendo que el campo no reunía las condiciones para disputar un partido profesional permitió que se juegue. Al final ¿la Gobernación es dueña o no del escenario? Me imagino que priorizó cobrar el porcentaje de la recaudación, en lugar de respetar a los hinchas presentes, televidentes y los mismos jugadores, que fueron parte de un marco vergonzoso, que se vio en todo el mundo.

Lo que pienso, es que Guabirá presionó por jugar de local, sin importar nada, por una cuestión de ego y de recaudación. Que Oriente no se opuso porque, hoy por hoy, ambos clubes siguen la misma línea política rumbo a las elecciones de la FBF y tener problemas en este momento perjudica el objetivo de llevar a Guido Loayza a la presidencia de la máxima entidad, y a José Ernesto Álvarez o Rafael Paz a la Liga.

Lo de la Gobernación es simple, está en campaña. Ni bien se cuestionó la falta de atención al estadio Gilberto Parada, hubo reacción de los políticos y anunciaron que iban aprobar dinero para acelerar los trabajos en el escenario, pero antes pusieron un cartel gigante con el rostro de Rubén Costas y el monto que se invertirá, algo similar a lo que hace el Gobierno central.

En conclusión, cada quien buscó su beneficio, pero se olvidaron del fútbol, menospreciaron a los jugadores y le faltaron el respeto al hincha. Por eso creo que alguien debe pagar la factura, cueste lo cueste. De lo contrario, dejen de vender humo diciendo que quieren cambiar el balompié nacional, porque después de esta vergüenza no tienen moral.