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Jorge Marcelo Herboso Méndez era, hasta la tarde del viernes, uno de los 10 más buscados por la Policía, pues se lo sindica de ser el líder de una banda que habría estafado más de $us 1 millón a por lo menos 25 víctimas.

El modus operandi de la banda consistía en tomar casas en alquiler, luego, los inquilinos falsificaban los documentos de la casa para hacerse pasar como propietarios y de esta forma ofrecían los inmuebles en anticrético por montos que oscilan entre los $us 40.000 y 50.000. Las víctimas, con el tiempo, se dieron cuenta de que fueron timados y no pueden recuperar sus dineros, mientras que los verdaderos dueños de los inmuebles les piden la desocupación.

Magaly Ferrufino, una de las víctimas, señaló que a ella le estafaron $us 40.000 que pagó como anticrético a una mujer. “Hicimos el trámite ante un notario y la supuesta dueña presentó carné de identidad original y papeles de la casa, y no se detectó ninguna irregularidad. Luego, un mes después, apareció la verdadera dueña”, comentó.

Ahora, al igual que muchas otras personas, Ferrufino vive una odisea porque le piden la desocupación de su casa y ella no tiene como recuperar su dinero.

Herboso Méndez fue presentado por la Policía como el autor intelectual y líder de la banda dedicada a estas estafas agravadas.

El sujeto, sería el falsificador de los documentos de las personas que se hacen pasar como propietarias de los inmuebles.

Según el reporte de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), muchos de los miembros de esta banda ya están presos, pero faltaba Herboso, líder de la organización criminal y que por ello estaba en la lista de los delincuentes más buscados por la Policía.

Herboso fue declarado rebelde por las autoridades desde diciembre de 2017.

Además, en sus antecedentes policiales Herboso tiene denuncias que datan desde 2016, cuando fue sindicado de formar parte de una banda que se dedicaba a fraguar documentos de vehículos ‘chutos’ para venderlos como si estuviesen con la documentación en orden.

Los implicados en las estafas además se valían de anuncios en periódicos y en las redes sociales donde ofrecían los inmuebles por las sumas mencionadas, llamando la atención puesto que los precios reales de los anticréticos de esas casas eran muy superiores a los que ellos las ofertaban.