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El inventario mundial de oxígeno del océano ha disminuido un 2 por ciento entre 1960 y 2010 y se prevé que para el año 2100 esa cantidad se reduzca entre un 3 y un 4 por ciento adicional a causa del calentamiento global, con efectos dramáticos sobre los hábitats y las economías costeras que dependen de ellos.

Así se desprende del informe de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en ingles) 'La desoxigenación de los océanos: un problema de todos', presentado este sábado (07.12.2019) en la XXV Conferencia de Naciones Unidas Sobre Cambio Climático (COP25).

El informe está basado en los trabajos de 67 expertos y fue presentado como el más importante hasta la fecha sobre este fenómeno poco conocido.

Amenaza creciente para la pesca y para grupos de especies

Sus conclusiones señalan que la pérdida de oxígeno "constituye una amenaza creciente para la pesca y para algunos grupos de especies como los atunes, los peces picudo y los tiburones", según la UICN, autora de la "lista roja" de referencia sobre las especies amenazadas en el mundo. "A medida que los océanos pierden su oxígeno calentándose, el delicado equilibrio de la vida marina se debilita", advirtió Grethel Aguilar, directora general en funciones de la UICN.

"Para limitar la pérdida de oxígeno en los océanos, paralelamente a otros efectos dramáticos de los cambios climáticos, los dirigentes mundiales deben comprometerse a reducir inmediatamente y de forma sustancial sus emisiones", exhortó, al tiempo que en Madrid se celebra la COP25 sobre el clima.

Chile, que preside esta reunión celebrada en España tras su anulación en Santiago, prometió reservar un papel capital a los océanos, que absorben parcialmente las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por el hombre.

Causas de la desoxigenación

La mayor parte del exceso de calor retenido por la Tierra es absorbida por los océanos, lo que inhibe la difusión del oxígeno de la superficie a las profundidades, y el aumento de nutrientes que llegan a través de los ríos promueve la proliferación de algas y el consiguiente aumento de la demanda de oxígeno, ha explicado Dan Laffoley, del programa de Ciencia y Conservación marina de la IUCN.

Según el informe, el promedio mundial de desoxigenación esconde unos cambios locales que podrían ser más severos en latitudes medias o altas y así, algunas simulaciones de modelos oceánicos proyectan para el año 2100 una disminución del stock de oxígeno de los océanos de hasta un 7 por ciento en un escenario sin cambios.

La UICN registró 700 lugares en el mundo, a menudo cerca de las costas o en mares semicerrados, que registran una tasa débil de oxígeno, frente a 45 en los años 1960. "Durante el mismo periodo, el volumen de aguas anóxicas en los océanos –zonas completamente vacías de oxígeno– se cuadriplicó", según el informe.

Esta disminución de la concentración de oxígeno "ya empezó a modificar el equilibrio de la vida marina, favoreciendo las especies que toleran la hipoxia (microbios, medusas y algunos calamares) en detrimento de especies más sensibles, como la mayoría de peces".

FEW (EFE, AFP)

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