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María Salomé da Silva, que se había convertido en hincha emblemática del Cruzeiro murió en la madrugada del martes a consecuencia de los problemas cardíacos que sufrió durante el partido en que el tradicional club brasileño cayó a la segunda división por primera vez en su historia.

La mujer, de 86 años, que amaba al club de Belo Horizonte en el que había conseguido un contrato de trabajo por su fanatismo, gritó y vibró con los goles de Marcelo Martins Moreno en 2014. Las cámaras de la televisión brasileña la captaron llorando tras un gol del boliviano al Fluminense.

Un día después, en una entrevista con Globoesporte.com la fanática reveló que quería conocer al ‘Matador’, que enterado de la situación accedió a cumplir el sueño de la Salomé. Se montó en una moto y vestido de mensajero le llevó de regalo una camiseta autografiada. La mujer la recibió, pero al quitarse el casco el jugador de inmediato lo abrazó y volvió a llorar de emoción. “Marcelo está aquí en mi corazón”, le dijo en ese entonces al nacional.

Por su parte, Martins destacó el cariño y el fanatismo de la anciana por Cruzeiro. “Es una torcedora que merece un presente y el tiempo que uno le da para brindarle una alegría”, dijo el atacante en esa oportunidad.

El fallecimiento

Roberto da Silva, de 61 años y su único hijo, afirmó que su madre fue atendida en el propio estadio por socorristas del cuerpo de bomberos y aclaró que su malestar no fue producto de los incidentes violentos ante Palmeiras (0-2), que obligaron a suspender el partido, sino fue a raíz de los problemas cardíacos que ya le habían sido diagnosticados.

La aficionada, que fue trasladada el domingo a un hospital particular de Belo Horizonte, en el que murió esta madrugada, insistió en ir al partido pese a sus problemas de salud y a la situación crítica del club. "Ella dijo que si no fuese al Mineirao de cualquier forma la pasaría mal", indicó su hijo.

Reconocida en las calles por cualquier hincha del Cruzeiro, "Doña Salomé", como era conocida, consiguió un contrato como empleada del club gracias a su fidelidad y a que no perdía casi ningún compromiso del club en diferentes deportes, aunque sus preferidos eran fútbol y voleibol.

En algunas ocasiones la hincha llegó a entrar a la cancha del Mineirao junto con los jugadores del Cruzeiro.

El club azul de Belo Horizonte, cuatro veces campeón brasileño y dos veces de la Libertadores, quedó ubicado entre los últimos cuatro de la clasificación del Campeonato Brasileño, que son castigados con la pérdida de la categoría, tras disputarse el domingo la última jornada de la Liga.