Escucha esta nota aquí

Hombre de campo. Es presidente de la Asociación de Criadores de Leche (Asocrale). A más de una semana de haber sido reelegido, por tercera gestión consecutiva, el presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Julio Roda, habla de los avances en temas de la agenda productiva.

¿Cómo toma la ratificación y prórroga de mandato por tercera vez consecutiva? ?

Con optimismo porque 18 sectores apoyaron la ampliación de mandato que me permite dirigir a la organización agropecuaria más grande del país.

Además, fortalecido porque con este respaldo quedan despejados los rumores en sentido de que ejercía decisiones presidencialistas, hormonales, dictatoriales o unilaterales. Jamás asumí una posición sectorial sin haber sido definida en el seno del directorio.

¿Cuáles son los desafíos en la nueva gestión? ¿Contar con casa propia es uno de ellos?
La gestión 2014 fue muy positiva porque después de 22 años la CAO alcanzó resultados positivos y no números rojos. El proyecto de casa propia hay que ejecutarlo con responsabilidad porque no podemos nuevamente endeudar a la CAO como ya sucedió. Cuando tengamos las cuentas claras y deudas pagadas asumiremos ese reto. Por ahora, calma y prudencia para no entorpecer el bienestar de la CAO.

Una evaluación del Ministerio de Desarrollo Rural habla que la frontera agrícola en Bolivia decreció en 2014

¿Se puede atribuir al clima o falta de incentivos a la producción?

Son las dos cosas. Los efectos climatológicos castigaron cultivos como la caña de azúcar, que bajó un 30% el rendimiento y no hubo resiembra.

La falta de seguridad jurídica condiciona el crecimiento del sector agropecuario por eso propusimos la cumbre para plantear al Gobierno las necesidades y generar un clima de confianza para invertir en biotecnología, siembra directa, fertilización e innovación en cultivos.

La ampliación de dos a cinco años de la Función Económico Social (FES) traba el acceso a créditos al sector ganadero y hortifruticultor, requerimos transgénicos para aumentar la productividad de los cultivos y permisos de exportación para exportar los excedentes de producción. Son estos aspectos los que desmotivan a los productores.

¿Cómo evalúan los sectores productivos las promesas del Gobierno en torno a ajustar ciertas normativas para ampliar la frontera agrícola y asegurar mayor producción de alimentos?
Más que evaluación de promesas ven avances importantes en muchos temas. El relacionado con diésel, que se multiplicó 100 veces la venta -de 120 a 1.200 litros- en las estaciones de servicio, la ley que castiga con cárcel a los tomatierras, la obligatoriedad de las entidades del sistema financiero de colocar un 30% de su cartera al sector productivo, agilización de trámites a través de las estatales ABT e INRA para regularizar desmontes ilegales y solicitar permisos para habilitar áreas productivas y nacionalización de maquinaria agrícola. De los 11 temas planteados en la cumbre de Cochabamba solo falta resolver el relacionado con la FES y el uso de transgénicos.

La propuesta del Gobierno de ampliar la frontera agrícola en un millón de hectáreas implica 100.000 millones de litros de diésel y muchísima maquinaria, pero estamos dispuestos a ser parte de ese desafío y si tenemos seguridad jurídica, biotecnología, exportación e infraestructura lo vamos a hacer.
Usted es hombre de campo.

¿Es posible pensar en esto?
Sí, es posible. En la propuesta sectorial con miras a la cumbre hemos planeado un desarrollo a siete años y en este periodo podemos llegar al millón de hectáreas con un crecimiento paulatino.

Tenemos casi tres millones de hectáreas en Santa Cruz gestadas en más de 50 años, pero con la tecnología actual en maquinaria y los procedimientos vigentes de desmonte es viable el proyecto.

Lo que necesitamos son reglas claras y seguridad en cuanto a que la producción que se genere en la superficie desmontada se destinará a la exportación. Se debe garantizar la infraestructura para la logística de la exportación, es decir, carreteras, puertos, líneas ferroviarias y un centro de carga aeronáutico.

¿Cuál es la lectura de los líderes de sectores productivos respecto al presidente y vicepresidente? ¿Desconfían?
No puedo hablar por ellos. Particularmente creo que en los temas que comprometieron gestión para los diferentes sectores de la CAO no nos han mentido.

Muchas personas creen que estamos actuando de forma ingenua, pero los avances a diferentes temas planteados nos demuestran que estamos en la línea correcta. Al principio había recelo de ambas partes, ahora hay una alta escala de confianza y de trabajo por la seguridad y la soberanía alimentaria.

¿El crecimiento del sector productivo pasa por ampliar la superficie agrícola o por el acceso a la biotecnología?
Por las dos cosas. Necesitamos la biotecnología porque en Argentina en una hectárea de maíz cosechan 10 toneladas, en Bolivia el promedio es de 3,5 con seis fumigaciones y en EEUU sacan 17 toneladas por hectárea de granos. Estamos lejos y si queremos competir en el Mercosur con Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay no tenemos condiciones y también soy consciente de que necesitamos invertir más en fertilización, siembra directa y manejo de suelo, son cosas que hay que avanzar.

Se habla de celos y diferencias dirigenciales con el titular del sector soyero regional ¿Cuál es la verdad?
Debo señalar que la fecha de la cumbre desaprobada por Demetrio Pérez por no haber sido consultada fue la génesis de la supuesta rivalidad dirigencial.

Debo señalar que no tenía otra elección porque tenía al frente al presidente, vicepresidente y seis ministros, y fue la CAO que planteó la fecha y el nombre de la cumbre. Después en una reunión específica en la CAO se zanjaron las diferencias y no hay esa supuesta desunión