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Tenía 13 años. Ana Laura Zabala Peña acompañó a una amiga a un casting de la agencia de modelaje John Casablancas. No estaba arreglada para la ocasión y jamás en su vida se había subido a unos tacones; sin embargo, la vida la puso sobre las pasarelas. Ella resultó elegida por los directivos.

En un abrir y cerrar de ojos ya transcurrieron 16 años de aquel día, y, también sin imaginarlo, hoy goza de una exitosa carrera que no tiene miras de concluir.

Así, con 29 años, Ana Laura reconoce que el modelaje ya no tiene una edad de expiración y que hay mercado para todos los cuerpos y tamaños.

Sus inicios

En 2004 representó a Bolivia en el Super Model Top Internacional (Colombia) y en el Miss Ámbar (República Dominicana). “Nunca olvidaré que pude conocer el mar gracias al concurso”, recuerda.

Y fueron justamente las pasarelas las que también le abrieron las puertas de la TV. En 2005 la invitaron a ser parte del programa musical Disca y Ve, con Javier Encinas, y asumió el reto.

Quedó tan encantada con la pantalla chica que siguió la carrera de Comunicación Social.

Ese mismo año conoció al amor de su vida, Christian Barrientos, con el que formó un hogar y tuvieron a Laura Nayiri, de 11 años.

Con todo su clan migró a La Paz y allí volvió a hacer lo que mejor sabía: encantar a las cámaras.

En la sede de Gobierno posó en campañas publicitarias, trabajó como azafata, y, por primera vez, pudo compartir sus conocimientos en clases de pasarela a jovencitas que querían incursionar en este coqueto rubro.

El retorno

En 2007 volvió a su tierra. Reacomodó su agenda de mamá y de modelo y volvió al mercado.

Casi de inmediato Leo Ville la nombró una de sus top models, puesto en el que se mantuvo durante más de una década.

Ya lleva dos años trabajando de manera independiente, lo que le da más libertad de tiempo y de seleccionar sus trabajos.

La nueva Ana Laura

Confiesa que cuando era jovencita se ponía como límite trabajar en el modelaje hasta los 25 años, pero la industria se encaprichó con ella y no la quiere soltar. “Ahora ya no existe una edad límite para modelar. Hay modelos mayores, niñas, curvys, altas y bajas, y mercado para todas”, expresa. “Cada año digo ‘este será el último’, pero gracias a Dios las empresas me siguen llamando y confiando en mi trayectoria”, agrega.

Sin embargo, aún cuando no les falte trabajo, defiende que las modelos deben reiventarse cada día. Por ello, con las ganancias de su profesión, abrió un spa que administra y atiende, gracias a su formación en Aparatología.

También tiene un programa que inició en 2018 en TV, pero que luego decidió mantener solo en las redes sociales, Ana Laura Model TV, donde muestra publinotas que ella misma produce y edita.

Evolución. Ana Laura Zabala tiene 29 años, 16 de ellos dedicados al modelaje. Es mamá y sigue vigente con nuevos emprendimientos