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El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, prometió el jueves cumplir la decisión de su Gobierno de otorgar asilo a las personas  que se encuentran en su Embajada en Bolivia.

López Obrador, durante su tradicional conferencia denominada La Mañanera de AMLO, se comprometió a continuar dando la protección a los exfuncionarios del Gobierno de Evo Morales que están en las instalaciones diplomáticas desde hace más de un mes.

“Hemos instruido hacer valer el derecho de asilo, no podemos flaquear en este asunto de dar protección a perseguidos políticos que recibieron en nuestra embajada un asilo y que luego se produjeron ordenes de aprehensión, si México entrega a estas personas estaríamos acabando con el derecho de asilo, que para nosotros es sagrado”, explicó López Obrador. 

Agregó que México no caerá en ninguna provocación y 'defenderá los principios de su política exterior'.

Por otra parte, destacó la labor que realizó la embajadora María Teresa Mercado que fue expulsada de Bolivia, tras ser declarada persona 'no grata' por el gobierno de Jeanine Áñez.

“Nuestra embajadora es una diplomática de primer orden que actuó con inteligencia y firmeza, seguramente la Secretaría de Relaciones Exteriores va a saber reconocer su trabajo, yo como presidente estoy muy orgulloso del desempeño que tuvo la embajadora en Bolivia”, acotó.

En el caso de las relaciones con Bolivia y las acciones que su administración ejecutará, López Obrador dijo que estas informaciones serán emitidas constantemente por el canciller de México, Marcelo Ebrad. 

María Teresa Mercado fue declarada persona 'no grata' por la presidenta de Bolivia, Jeanine Áñez, tras denunciar que diplomáticos de la embajada de España, junto a personal de seguridad encapuchados y aparentemente armados llegaron sin explicaciones a la legación mexicana, en un barrio acomodado de la ciudad de La Paz.

En la residencia mexicana encontraron asilo entre nueve y diez exfuncionarios de Morales, investigados por "sedición y terrorismo" por la resistencia que siguió a la dimisión de Morales el 10 de noviembre, cuya represión causó más de tres decenas de muertos.