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¿Después de un día de desvelo has notado un cambio en tu humor o concentración? Seguro que en algún momento has pasado por una situación así, te mostramos las consecuencias de no dormir bien, según el sector Cuidate Plus del diario español Marca. 

Sabías que los bebés necesitan dormir entre 14 a 12 horas, mientras que los menores de tres años duermen entre 12 a 10 horas. Los adultos necesitan entre 8 y 7 horas para que su cerebro esté completamente activo, mientras que las personas mayores con 5 horas es suficiente, según Juan Pareja Grande, responsable de la Unidad del Sueño del Hospital Universitario Quironsalud de Madrid.

Cerebro inactivo

Un cerebro cansado funciona de manera disminuida. Aquellos individuos que duermen menos tienen más torpeza mental, por lo que cometerán más errores que las personas que descansan adecuadamente. 

Ganas de comer en exceso, ansiedad y obesidad

La falta de sueño se relaciona con el deseo de comer de manera exagerada, sobre todo en horas de la noche cuando el metabolismo esta lento en funcionamiento. Debido a esto, incrementamos el consumo de calorías y carbohidratos, lo que nos hará aumentar de peso con más facilidad.

Corre mayor riesgo cardiovascular

“Si realmente uno duerme mal porque tiene apnea del sueño o algún otro trastorno, puede sufrir un riesgo cardiovascular e incrementar el riesgo de padecer un infarto cerebral", apuntó Pareja Grande.

Las defensas se bajan 

Cuando se descansa poco, las defensas se ven afectadas y nos volvemos débiles, por lo que corremos el riesgo de tener un virus o bacteria porque nuestro sistema inmunológico no tiene fuerzas para hacerles frente. 

La hormona del crecimiento se ve afectada


Los niños que duermen poco tiene una disminución de la hormona del crecimiento.

Consejos para tener un descanso reparador

El responsable de la Unidad del Sueño apunta la necesidad de adquirir y enseñar una 'higiene del sueño', tanto para los adultos como para los menores, de acuerdo con el responsable de la Unidad del Sueño del Hospital Universitario Quironsalud de Madrid.
 

1.  Es importante adoptar unos hábitos del sueño. Hay que saber que la cama se utiliza sólo para dormir y no para hacer otras actividades. Si no me duermo tengo que salir de la cama e incluso de la habitación, si permanezco en la cama dando vueltas el cerebro aprende que en la cama se está despierto. 

2. La ingesta de alcohol, bebidas energéticas o con cafeína, acostarse a diferentes horas, tener las luces encendidas dificulta una buena higiene del sueño. 

3. Tampoco es conveniente hacer ejercicio antes de acostarse. “Cuando uno se va a dormir se produce un descenso de la temperatura corporal, lo que facilita el sueño, pero si hacemos deporte por la noche, la temperatura corporal se incrementa lo que producirá que nos cueste dormir”, concluyó Pareja.

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