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Emiliano Flores Quispe y Liz Caiguara Chauri ostentan el mismo título. Fueron los primeros bebés que trajo el 2020, el primero nació en La Paz y la pequeña, en Santa Cruz. Emiliano llegó a este mundo a las 05:00 en el Hospital de la Mujer y Liz, a las 00:03 en la Percy Boland. Cuando el resto del mundo festejaba por el nuevo año, ellos empujaban desde el interior del vientre de sus madres con el apremio de nacer.

Se estima que este año 243.000 niños nazcan en Bolivia, según estimaciones de Unicef. De ese total, 75.229 lo hará en Santa Cruz, de acuerdo a la proyección de población del INE.

Santa Cruz ya es el departamento más poblado de Bolivia con 3.370.059 habitantes de los 11.633.371 que hay en el país. Pero ¿en qué condiciones nacerán estos pequeños? ¿Con qué oportunidades de sobrevivencia y subsistencia? ¿Será que cada uno llegará con el pan bajo el brazo, como dice el viejo adagio popular?

Las cifras hablan

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia calcula que el primer día del año nacieron poco más de 600 niños. Los recién nacidos bolivianos representaron aproximadamente un 0,2% de los 392.078 bebés que se cree, nacieron en todo el mundo en el día de Año Nuevo.

“El comienzo de un nuevo año y de una nueva década nos ofrece la oportunidad de reflexionar sobre nuestras esperanzas y aspiraciones, no solo para nuestro futuro, sino también para el futuro de los que vienen después de nosotros”, dijo Henrietta Fore, directora ejecutiva de Unicef. “Por lo tanto, cuando el calendario torna sus páginas en enero, es importante tener en cuenta el potencial de cada niño que comienza su andadura en la vida y todas las posibilidades que tiene a su disposición si se le da la oportunidad de explotarlas”.

Sin duda, nacer el primer día del año y en este caso en particular, de la década, puede sonar a buen augurio de vida, pero lamentablemente, para millones de recién nacidos en todo el mundo, el día de su nacimiento es mucho menos auspicioso. Según Unicef, en 2018, 2,5 millones de recién nacidos murieron en su primer mes de vida; alrededor de un tercio de ellos en el primer día de vida. Entre esos niños, la mayoría murió por causas prevenibles, como el nacimiento prematuro, las complicaciones durante el parto y las infecciones como la sepsis. Además, más de 2,5 millones de bebés nacen muertos cada año.

Casi a la misma hora en que Emiliano nació, otra madre llegó hasta el mismo centro de salud, pero con el bebé ya muerto en su útero. Los médicos del nosocomio lamentaron el suceso y recalcaron que por eso es importante que las embarazadas asistan a todos los controles prenatales. De acuerdo con los datos estadísticos del INE, el 2018 (versión más actualizada) hubo 216.816 consultas de control prenatal antes del quinto mes de embarazo en el país, pero después del quinto mes, disminuyeron a 98.066, cuando la situación debería ser al revés, es decir que a medida que se acerca el tiempo del alumbramiento la madre debería estar más al tanto de los pormenores de su bebé y saber qué desenlace esperar o qué complicaciones prevenir; aunque también esta disminución en la consulta prenatal puede significar que el bebé no logró seguir su desarrollo con vida.

Dicho sea de paso, la tasa de mortalidad infantil es de 20,9%.

Emiliano, por ejemplo, nació en el tiempo estimado, la madre, Fabiola Quispe (22), ya estaba avisada, pero, aun así, se le rompió la fuente mientras estaba en el micro, yendo al mercado a comprar los ingredientes del fricasé que iba a preparar para Año Nuevo.

Más accidentada fue la llegada de Liz, que poco seguimiento médico tuvo en el hospital de Charagua, en donde la mamá, Dali Chauri (32), nunca consiguió hacerse una ecografía por falta de equipos. Cuando los dolores de parto apremiaron ella y su esposo tuvieron que rogar porque apareciera un chofer para la ambulancia porque el que estaba disponible se rehusó traerlos hasta la ciudad porque quería recibir el Año Nuevo con los suyos. Según el papá, Freddy Caiguara, en el hospital de allá tampoco había el médico de turno.

Los menores de cinco años en Bolivia y en el mundo se enfrentan, en pleno 2020, a amenazas que bien podrían ser prevenibles. En las estadísticas del INE, en 2018, el 26,14% sufre enfermedades diarreicas agudas y el 44,44% infecciones respiratorias agudas.

“Demasiadas madres y recién nacidos en el mundo no tienen la posibilidad de recibir atención de una partera o enfermera capacitada y equipada, y los resultados son devastadores”, dijo Fore. “Podemos garantizar que millones de bebés sobrevivan su primer día y vivan a lo largo de esta década y más allá si cada uno de ellos se encuentra en buenas manos a la hora de nacer”, aseveró Fore.

En el país, el 2018 casi 208.000 partos fueron atendidos, según registro estadístico del INE, de los cuales poco más de 205.000 se dieron dentro de un centro de salud, pero sigue llamando la atención que persiste la costumbre de dar a luz en los domicilios (hubo poco más de 13.000) en donde no se tiene garantía de contar con mano experta por si alguna contingencia se presenta. Por último, solo 132.506 madres asistieron al primer control posparto.

Con el pañal bajo el brazo

Emiliano y Liz parecen haber nacido con buena estrella. Lograron sus alumbramientos de forma exitosa en hospitales públicos y si bien no llegaron con la marraqueta bajo el brazo, sí tienen asegurada la provisión de pañales -gracias a la marca Huggies- por tres años, una buena nueva que aliviará en gran medida los bolsillos de sus padres. El de Emiliano es un mesero que además estudia Ingeniería Comercial en la sede de gobierno y es padre primerizo, y el de Liz es un albañil que vive al día en Charagua, y que además tiene tres hijos adolescentes.