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Daniele De Rossi, todo un símbolo del "tococampista" italiano, incansable en defensa y óptimo en la salida del balón, se despidió este lunes del Boca Juniors, club en el que jugaba desde el pasado mes de julio, y puso el punto final a su carrera de futbolista a los 36 años.

Así lo confirmó De Rossi, hablando en español, en una rueda de prensa ofrecida este lunes en Buenos Aires, en la que aseguró que está triste por abandonar la vida de futbolista y explicó que, pese a que le habría gustado seguir jugando "otros diez años", quiere regresar a Roma para estar con su familia.

De Rossi, nacido en Roma el 24 de julio de 1983, acaba una carrera de 20 años, vividos en la casi totalidad en el equipo de su ciudad y del que es aficionado, un Roma con el que disputó 616 partidos y con el que marcó 63 goles.

Centrocampista de carisma, fuerza física y grandes capacidades defensivas unidas a una buena técnica mejorada de forma constante en su carrera, De Rossi fue apodado desde sus primeros años en el Roma como el "Capitán futuro", el jugador designado como heredero de la leyenda Francesco Totti.

Y tras 16 temporadas como romanista, en las que ascendió a segundo capitán, De Rossi recogió a partir del curso 2017-2018 el brazalete que llevo su ídolo y compañero Totti.

Su carrera como romanista, que comenzó en 2001, registró 459 partidos en la liga italiana, 56 en la Copa Italia y 98 en competiciones internacionales, además de cuatro encuentros de Supercopa italiana.

Su liderazgo y su talento generaron a lo largo de su carrera el interés de grandes equipos de Europa, entre ellos el Real Madrid y el Manchester United, pero, tal y como hizo Totti, de Rossi decidió dedicar su vida deportiva al club de su ciudad y prefirió representar el escudo romanista a la posibilidad de conseguir más títulos internacionales.

De hecho, De Rossi solo conquistó tres trofeos con clubes: dos títulos de la Copa Italia y uno de la Supercopa italiana levantados durante la gestión de Luciano Spalletti en 2007 y en 2008.

El gran éxito de su carrera llegó con la camiseta de la selección italiana, con la que se coronó como campeón del mundo en Alemania 2006, en un Mundial en el que fue protagonista al transformar uno de los penaltis decisivos en la tanda de la final contra Francia.

En ese Mundial, con tan solo 23 años, De Rossi era un líder del centro del campo de la selección entrenada por Marcello Lippi y, pese a una sanción de cuatro partidos por un codazo en la segunda jornada de la fase de grupos, regresó al once en la final de Berlín, a tiempo para contribuir a la cuarta copa del mundo de la historia futbolística de Italia.

Tras 18 años en el Roma, la propiedad americana decidió no renovar su contrato, que expiraba en julio de 2019, y De Rossi abandonó al equipo entre las durísimas polémicas de la hinchada para firmar un contrato de un año con el Boca Juniors argentino.

Su etapa en el conjunto de Buenos Aires se acabó después de seis meses, con siete partidos y un gol. Un período en el que se aficionó profundamente al Boca, un equipo al que está muy agradecido, destacó el propio De Rossi en su rueda de prensa de despedida.

Su carrera de futbolista termina oficialmente este lunes, aunque el fútbol seguirá formando parte de su vida, pues en sus planes está estudiar para ser entrenador.