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A pesar de un tiempo más frío y de las precipitaciones en algunas partes del este de Australia, decenas de incendios siguen fuera de control, mientras se espera una nueva ola de calor.

Es por ello que las autoridades australianas pidieron ayer a la población que se refugie antes de un nuevo pico de calor previsto el viernes que puede intensificar más la ola de incendios que ha arrasado grandes partes del país.

En el estado de Victoria, en el sur, las autoridades pidieron a la población evacuar la zona antes del viernes. “Váyanse y váyanse pronto”, dijo la responsable de la Policía del estado, Lisa Neville.

“Todo lo que hemos hecho (...) publicando avisos ha sido para salvar vidas y hoy pido a la gente que continúe tomando en cuenta los mensajes que estamos dando”, añadió.

En el estado de South Australia, las autoridades empezaron a realojar a la población de Isla Canguro.

La ola de incendios se ha visto alentada por la sequía, consecuencia del cambio climático que, según los científicos, intensifica la temporada de incendios en Australia.

Por otra parte las autoridades confirmaron ayer la muerte de un bombero, el cuarto, lo que lleva el total de muertos por los incendios a 26.

Desde que empezó la ola de incendios, en septiembre, más de 2.000 viviendas fueron destruidas y se quemaron unos ocho millones de hectáreas.

Investigadores de la Universidad de Sídney han calculado que 1.000 millones de animales murieron en los incendios.