Edición Impresa

Mario Vargas Llosa: “Tiempos recios”

Adhemar R Suárez Salas Hace 1/11/2020 7:00:00 AM

Escucha esta nota aquí

El laureado escritor peruano Mario Vargas Llosa es un provocador sempiterno. Un irreverente a carta cabal. Todo lo que pisa o toca deja profundas huellas. Invitado estrella en todas las ferias internacionales del libro, acaba de presentar Tiempos recios nada menos que en Ciudad de Guatemala, ojo de la tormenta donde germinó una historia deleznable, atiborrado de flashes, micrófonos y grabadoras. 

Un pelotón de periodistas no logró doblegar su increíble versatilidad y el dominio del set. 

Ninguna bala da en el blanco, porque el entrevistado desovilla diestramente todas las invectivas, con increíble impasibilidad, sin mostrar una pizca de hesitación. Después de casi una hora de cuestionamientos de alto calibre y antes de pasar a almorzar junto a los anfitriones, comentó “Para serles sincero, creo que los guardaespaldas que me pusieron terminaron aburridos porque solo los usé en la firma de libros para sortear el entusiasmo de los lectores. El peligro hubiera sido el desinterés, y no se dio. La crítica fue buena y edificante”.

Así como cada una de sus producciones literarias han sacado urticaria, su más reciente libro Tiempos recios condensa en 353 páginas una cascada de hechos insólitos y sobrecogedores: Guatemala, 1954. 

El golpe militar perpetrado por Carlos Castillo Armas y auspiciado por Estados Unidos a través de la CIA derroca al gobierno de Jacobo Árbenz. Detrás de este acto de encendida virulencia se encuentra una mentira que pasó por verdad y que cambió el devenir de América Latina: la acusación por parte del mandamás estadounidense, Dwight Eisenhower de que Árbenz alentaba la entrada del comunismo soviético en el continente. Nada más falso.

Tiempos recios, que se distribuye en la librería Ateneo, es una historia de conspiraciones internacionales e intereses encontrados, en los años de la Guerra Fría, cuyos ecos resuenan en la actualidad.

En esta novela apasionante, que conecta con la aclamada La Fiesta del Chivo, su autor funde la realidad con dos ficciones: la del narrador que libremente recrea personajes y situaciones, y la diseñada por aquellos que quisieron controlar la política y la economía de un continente manipulado por historias deleznables.

Enfrentamientos ideológicos al margen, pocos dudan de que se trata de una obra que busca descifrar los grandes entramados de la política americana, con sus rasgos envueltos en rebeliones populistas, donde los dictadores de turno, cual marionetas, se solazan en la corrupción y en la cacería despiadada de los adversarios. Si para Balzac los libros testimoniales son la vida privada de las naciones, para el arequipeño es la piedra de toque que muestra al mundo que nada ocurre por casualidad.

Hay que revindicar la obra y memoria del insigne ex presidente Alberto Árbenz, un patriota y un estadista guatemalteco de gran dimensión humana, injustamente soterrado. Escuchemos al sabio chino Tao Te Ching, del siglo III a.C., quien remarcó que el sabio no se exhibe, y por eso brilla.