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Irreverente y sin pelos en la lengua. Así es Javier Milei, uno de los economistas más mediáticos de Argentina. El académico sueña con una sociedad anarcocapitalista, libre del control del Estado. Antes de abrazar los postulados de la escuela Austriaca de Economía, y graduarse de la universidad de Belgrano, coqueteó con el fútbol y el rock and roll. Cuidó los tres palos de las inferiores de Chacarita Juniors y con un grupo de amigos rendía tributo a los Rolling Stones. De esas épocas le queda el carácter recio de portero, a la hora de enfrentar a sus adversarios en debates, y el pelo rebelde de un rockstar.

Pronto arribará a Bolivia (18 de enero), en donde tiene previsto dar unas charlas sobre sus conceptos de economía. Antes de su viaje al país habló con EL DEBER y, fiel a su estilo, no se guardó nada.

Sus detractores dicen que es ‘chanta’ o ‘vende humo’, ¿qué dice ante estos comentarios?

Es el único argumento que tienen, que es el insulto. Básicamente debe haber algún motivo por el cual nunca nadie me ganó un debate. Nadie pudo rebatirme un número o argumento. Hay mucha gente que se ofusca y me agreden con esos términos. Es un problema de ellos, yo estoy dispuesto a cambiar mis ideas si me demuestran que estoy equivocado. Lo que sucede es que cuando la gente tiene un conocimiento muy liviano puede caer en este tipo de cosas.

¿Dentro de las doctrinas económicas donde se ubica?

En términos filosóficos, soy anarcocapitalista, que es anarquía con propiedad privada. Soy un economista liberal-libertario que da una batalla cultural para salir de la ruina que implica el socialismo.

Pero en términos prácticos soy un minarquista, que considera la existencia del Estado como una solución tecnológica que sirve, por el momento, para las cuestiones de seguridad y justicia. Si la tecnología avanza se le debe quitar estas funciones también.

¿En qué falló (Mauricio) Macri y qué deben hacer los países vecinos para evitar la crisis argentina?

Vos fijate que delegó todo el poder en Marcos Peña, que es socialista. Incluso, él y su entorno se ufanaban que eran un Gobierno de izquierda. De hecho, Cambiemos está alineado con la Internacional Socialista y con la Internacional Popular. No hizo grandes cambios con respecto al kirchnerismo. Cambió los modos. En vez de financiarse con emisión monetaria lo hizo con endeudamiento. En el fondo, siguió un modelo de corte socialista. Estaba alineado al partido Demócrata norteamericano, que es un socialismo soft. Yo te diría que el Gobierno de Macri era como Bernie Sanders, pero una versión bastante más estúpida. Y bueno, terminó como tenía que terminar; con la economía perdiendo PBI per cápita, con más inflación y con un endeudamiento feroz, que tiene a Argentina al borde del default.

A la luz de la experiencia argentina, recomendaría salir del socialismo y todas sus versiones intermedias que no son de utilidad. Y esto está plasmado en un libro de Friedrich Hayek, llamado El camino de servidumbre, donde básicamente te explica que cada vez que surge la intervención del Estado, aparece el fallo de Estado. Eso genera más demanda de intervención.

¿Qué pasa cuando tratas de ir por una solución intermedia?, que es lo que trató de hacer Macri, va a funcionar mal. Vos fíjate que el primer economista que tuvo era Alfonso Prat-Gay, que militaba en un partido que se llamaba movimientos Libres del Sur, ¡de izquierda! Ése era el ministro de Economía que eligió. Y vos te das cuenta que no hizo el giro que tenía que hacer. Por eso, hoy Argentina está al borde de lo que podría llegar a ser la peor crisis de su historia.

Pero muchos dicen que heredó un Estado en quiebra...

Es cierto que el kirchnerismo fue lo peor que le pasó a Argentina, en toda su historia. La destrucción que hizo era importantísima, dejó grandes desequilibrios en el plano macroeconómico. Está claro que la economía era un desastre. Si bien el Gobierno (de Macri) tenía una visión sobre esas cuestiones, también es cierto que ignoró todas las cuestiones estructurales. Por lo tanto, al no tomar en cuenta eso y al armar un plan, donde no se quería bajar el gasto público, básicamente no hizo nada de lo que tenía que hacer y dejó un daño enorme.

¿Cómo los sectores que tienen alguna ayuda del Estado pueden salir de la pobreza sin él?

El Estado no te va a sacar de la pobreza, te mete en ella. Vos fíjate que en Argentina, desde 1970 hasta ahora, se triplicó el tamaño del aparato estatal y la cantidad de pobres se multiplicó por ocho.

El Estado es como un pedófilo en un jardín de infantes. Esto está lejos de ser la solución, es el problema, porque una de las cosas que te pasa es que esto genera una carga impositiva, que va minando las posibilidades del crecimiento.

Desde el año 2011 Argentina no crece. En términos per cápita, contra ese año estamos un 15% abajo. Y Argentina tiene el PIB per cápita que registró en 2007. Es decir, perdió 12 años. Por lo tanto, si no se modifica esta situación Argentina cada vez será más pobre.

¿Pero no cree que debe existir la presencia del Estado en algunos sectores clave?

El problema es que toda intervención estatal es violenta. Hay tres tipos de intervención del Estado: la violencia autística: cuando te expropia sin nada a cambio. La revolución rusa, por ejemplo.

Después está la violencia binaria: que es el cobro de impuestos y gasto público, esto genera efectos directos e indirectos a corto y largo plazo que derivan en una pérdida de bienestar. Después está la violencia triangular que son los controles de precio, de cantidades, las regulaciones. Nada impuesto por la violencia es bueno. Siempre deriva en que el remedio es peor que la enfermedad.

Entonces, tenés que identificar al enemigo que es el Estado, una organización peor que la mafia. Por lo menos la mafia cumple, en cambio el Estado no cumple, tiene el monopolio de la violencia.Es peor que el ladrón convencional, que por lo menos da la cara, se enfrenta al riesgo a que vos respondás. El Estado es un ladrón estacionario.

Te hago una propuesta,. Fijate, ¿cuánto te robó el Estado en impuestos y cuánto te robaron los ladrones vulgares? Te vas a dar cuenta de que el Estado es más permisivo y dañino que el ladrón vulgar. Éticamente es inferior.

¿Cómo ve la tendencia económica en la región?

Esto es interesante porque visualmente alguien manifestó a Latinoamérica todo pintado de azul, con dos manchones rojos. Uno es Argentina y otro es Venezuela. Yo no creo que esa sea una correcta apreciación sobre la dinámica de América Latina, es representativo en términos estáticos, pero no en términos dinámicos.

Para mí la gran batalla se libra en Chile. Si llegara, para desgracia de los chilenos y latinoamericanos, a caer el orden institucional pro mercado, para ir a una solución de corte socialista esto podría generar un efecto dominó en toda la región.

Recordemos que cuando estaba el comunista Allende, Chile tenía el segundo PIB más bajo de la región, contaba con inflación tremendamente alta. Niveles de pobreza, en torno al 60%. Hoy tiene el PIB per cápita más alto, la pobreza fue del 60% a un 8,6% y es el país con mayor desarrollo humano. Pero ¿de dónde surge tanto cuestionamiento?. Me parece que es una batalla cultural, que Chile tiene la oportunidad histórica de ganar.

¿Cómo ve a Bolivia en el plano económico?

No opino ni hablo de economías en donde no vivo, porque conozco lo profundo que es entender los números. Lo que sí puedo ver es que la cuestión institucional es bastante difícil por lo que intentó hacer Evo Morales. Hizo trampa (en las elecciones) y su credibilidad quedó pulverizada.

¿Cómo pinta el panorama en Argentina?

Es negativo. El Gobierno implementará un plan de estabilización heterodoxo. Como no conseguirá las condiciones de solvencia fiscal para que el programa sea sostenible, Argentina va a su peor crisis de la historia. El país debe hacer una reforma, y eso lo hemos planteado con mi colega Diego Giacomini. Proponemos bajar el gasto público en 15 puntos del PIB, para poder reducir la presión fiscal. Esa reforma implica que los políticos tengan que perder todos sus privilegios.

PERFIL

Economista, escritor, docente y conferencista argentino de filosofía política libertaria. Nació en en Buenos Aires en 1970. Es licenciado en Economía por la Universidad de Belgrano y ha finalizado dos maestrías en el Instituto de Desarrollo Económico y Social (IDES) y la Universidad Torcuato di Tella.