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2020, para luchar contra los crímenes en el hogar

Editorial El Deber Hace 1/15/2020 7:00:00 AM

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Los feminicidios e infanticidios constituyen los problemas más sensibles y graves del país porque afectan al núcleo de la sociedad y arrebatan la vida de niños y mujeres, las poblaciones más vulnerables e indefensas. Es alarmante que en los 15 días que tiene este año 2020 ya se sepa de 13 crímenes contra mujeres y cinco contra niños. No se trata de simple estadística, pero la cifra permite comprender que hay un cáncer social en expansión, que debe extirparse cuanto antes.

El problema tiene múltiples causas y aristas. Quizás el más profundo es la mentalidad patriarcal, en la que se concede al hombre la autoridad y el poder, por encima de los otros integrantes de la sociedad. Ese concepto plantea una distancia abismal con los valores de equidad entre varones y mujeres, lo que significa que ellas y los hijos llegan a concebirse como propiedad de la autoridad masculina. 

Estos rasgos son negados en lo formal, pero se exhiben en la cotidianidad, traducidos en bromas y hasta en las valoraciones acerca de lo que es y lo que no es justo. Como realidad social, la mentalidad machista es incorporada en los integrantes de la familia desde la niñez. A los varones se les permiten ciertas licencias que a las mujeres no; a ellas se les reclama obligaciones sociales que a ellos no.

Ese desequilibrio que da lugar a la inequidad se ha enfrentado con un sinfín de leyes, unas para garantizar paridad en la representación política o para evitar la violencia machista y otras tantas, pero ninguna ha logrado penetrar al fondo del asunto. Los gobiernos de turno pretendieron sacarse el problema promulgando normas y ninguna de ellas llega a aplicarse en su totalidad. En contrapartida, muchas organizaciones feministas se quedan en renegar del patriarcado y en la victimización de la mujer, pero tampoco son capaces de mirar el problema en su integralidad, asumiendo que la solución está en cada uno de los individuos que hacen parte del cuerpo social.

Bolivia tiene una presidenta que también ha sido víctima de algunas formas de violencia machista. Ella ha declarado que el 2020 es el año para luchar contra los feminicidios y los infanticidios. Además, a través del Ministerio de Justicia, ha pedido la creación de tribunales que resuelvan los juicios por feminicidios. El año pasado hubo 117 crímenes, de los cuales 22 tienen sentencia condenatoria, 10 se extinguieron por muerte del agresor, 10 tienen acusación formal, 52 tienen imputación, 18 están en etapa preliminar, cuatro fueron rechazados y uno se resolvió con sobreseimiento. En un balance general, aparte de ser víctimas, las mujeres no tienen justicia adecuada en el país.

Y qué queda después de un feminicidio. Solo el año pasado, las 117 mujeres muertas dejaron a 131 menores huérfanos, de los cuales 62 fueron testigos de los crímenes.

Creemos positiva la iniciativa de dar justicia a las familias, pero no basta con eso. Este año debe ser diferente; la educación debe incorporar la equidad de género y la eliminación de toda forma de violencia en el hogar. Las mujeres deben construir en sí mismas la certeza de que pueden ser seres autónomos y que no deben estar sometidas a la autoridad de un hombre que las maltrata, mientras que a los varones hay que formarlos en el respeto y la valoración de la vida.

El camino es largo y complejo. Pasos como la creación de tribunales y la inserción del tema en la currícula escolar son fundamentales para avanzar durante esta gestión con una sociedad menos enferma de violencia.