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Aprender a ser viejos

Adhemar R Suárez Salas Hace 1/16/2020 7:00:00 AM

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Hay una pasión profunda y recurrente que nos angustia: la de tener recuerdos del futuro. No somos tan fieles con el recuerdo del pasado, pero con el futuro…Esta prenda extendida como una larga cabellera dorada tiene la ayuda de la inteligencia artificial y consiste en mostrarte cómo vas a ser cuando seas viejo. Sobre una foto tuya, un programa de computación echa arrugas al azar, barbas, canas, bigotes, surcos nasogenianos, bolsas bajo los ojos, párpados cargados, papadas, patas de gallo y en Santas Pascuas. Allí está usted dentro de treinta o cincuenta años. La aplicación es un boom mundial. Casi compulsivamente, todos quieren saber cómo seremos en la senectud.

Veamos objetivamente: es papel picado, lentejuelas, chamuchina. Nunca vas a saber si lo que te dice la inteligencia artificial es verdad o no, porque para saberlo vas a esperar muchos años. Y entonces, quién sabe si te vas a acordar de cómo te dijeron que ibas a ser cuando eras quien fuiste. Seamos sinceros: todas esas imágenes que emergen cual mariposas multicolores te muestran cómo vas a estar en unos años, pero no te dice cómo vas a ser. No es lo mismo. No hay programa de computación que te diga cuáles recuerdos poblarán tu mente, si estarás conforme con el camino recorrido, si te rodearán los tuyos, los que te acompañaron en las horas felices y aciagas, si tu carácter se habrá agriado, o endulzado; si tendrás amigos, remordimientos, sueños a cumplir, si dormirás tranquilo en las noches, sin pesadumbres ni pesadillas, sin desazones; si podrás hablar con tu conciencia, si podrás tenderle la mano al tipo que sos hoy.

Tema abstracto, nebuloso y de debate permanente, que ha llamado la atención de psicoanalistas, filósofos y cientistas. También los cineastas más famosos, artistas y escritores han tocado, en todas sus aristas, las repercusiones de su entramado vivencial que nos abre signos de admiración y de interrogación, porque la especie humana, por su propia naturaleza, no es conformista. Quiere indagarlo y dominarlo todo, llegar al fondo de las cosas, hasta decodificar los misterios de su existencia, a sabiendas de que no somos omniscientes ni omnipotentes como Dios para responder tantos enigmas y cuestionamientos. “Hemos logrado abordar un conjunto de conocimientos científicos desde tiempos inmemoriales, en un plano lineal, pero jamás dominaremos la metafísica del hombre en sus tres dimensiones: pasado, presente y futuro, por estar fuera de nuestro raciocinio”. 

“Cuando me miro al espejo, veo la imagen de un hombre vacilante, vencido por las arrugas, y todavía sin saber qué he sido y que seré más adelante”, comentó en su famoso filme intitulado “Sólo se vive una vez” el famoso dramaturgo y cineasta estadunidense Henry Fonda, en un sabroso diálogo con John Ford.

Lo siento por la inteligencia artificial, capaz de hazañas y desastres. Pero a ser viejo se aprende. Es un recorrido largo y doloroso en el que no se pierde nunca. Y nos enseñan los años. Solo ellos y su eterna vigencia.