Opinión

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Exintocables: Romero, Llorenti, Quintana

Hace 1/20/2020 7:00:00 AM

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Edgar Ramos Andrade COMUNICADOR E INVESTIGADOR SOCIAL

1. A dos meses de la huida del tiranuelo Morales es pertinente repasar la trayectoria (solo pública) de: Romero, Llorenti y Quintana, la impune tríada que aportó mucho dinero y pocas ideas para la llegada del MAS al gobierno y en 14 años tuvo: privilegios en exceso, mucha plata de origen dudoso, y poder casi absoluto; pero a la vez tuvo poco cerebro político, o estrategia de conservación de poder, que motivará muchas tesis por lo inédito y curioso del fenómeno.

2. Romero fue secretario ejecutivo de la FUL UMSA y director de la ONG Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (Cejis) que apoyó a los originarios del oriente y occidente, con sede en Santa Cruz y La Paz, aquí trabajaban Susana Rivero, Alfredo Rada, y otros. Cejis fue “chorrera” de dinero usado del MAS. Por ello, Romero fue asambleísta constituyente, y ministro de: Desarrollo Rural, Autonomías, Gobierno y, de la Presidencia. Mucho poder en una persona.

3. En el gobierno del MIR-ADN Romero fue mentor payasín de Diego Salazar, ése que se aferró a su cargo de ejecutivo de la FUL-UMSA y tuvo que renunciar en el monoblock Umsa, de rodillas y ante el noticiero de Unitel. Romero fue protector de narcos cruceños: Pedro Montenegro, Rómer Gutiérrez y otros; “entregó” a su asesinado viceministro Rodolfo Illanes a los cooperativistas mineros del MAS; acusó sin prueba y amenazó a estudiantes de la Upea de asesinar al estudiante Jonnatan Quispe. Y es aliado de torturadores que usan a la Policía.

4. Romero se creía dueño del MAS cruceño, donde denigró a sus dirigentes; impuso candidatos y protegió a sentenciados como Óscar Serna del MRTA-Perú (jefe de campaña MAS Circunscripción 46) y Facundo Molares (FARC-Colombia) y es amigo personal del exalcalde de Warnes, Mario Cronenbold, ése que manejaba cheques de narcos, y de los agroempresarios del oriente, y otros que envilecieron a Morales y le aflojaron un tornillo mental. Ni hablar de su mimado y corrupto exalcalde de Camiri, Franz Valdez.

5. Llorenti fue “defensor” de los derechos humanos y, en épocas críticas fue presidente de la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos de Bolivia (Apdhb), entidad con apoyo internacional. Publicó el libro “Para que no se olvide. 12 y 13 de febrero 2003” (Apdhb, Aspfamd otros, 2004) que resume la tragedia que anticipó la oleada de masacres xenófobas del “Octubre Negro” alteño, ésas del asesino Goni.

6. Sacha es asesor personal de Morales, y ocupó tres cargos relevantes: viceministro de Coordinación con Movimientos Sociales, ministro de Gobierno, y embajador ante la ONU. Fue nefasto como ministro porque en 2010 humilló a dirigentes interculturales de Caranavi y ocasionó el asesinato de los estudiantes Fidel Hernani y David Calizaya. Ni hablar de la represión a originarios en Chaparina que disimuló con la “ruptura de la cadena de mando”.

7. Llorenti “aggiornó”, subyugó al iletrado Evo. Fue su enlace con la izquierda dogmatizada, y a la vez segregador –y represor– de las bases sociales. ¿Derechos humanos? Solo fueron careta.

8. Quintana fue, en el gobierno del dictador Banzer (ADN-MIR) estudioso capitán de Ejército en la Unidad de Análisis de Estrategias de Defensa del Ministerio de Defensa, y un ‘boina verde’ o Rambo boliviano formado en la Escuela (de torturadores) de las Américas, que le permitió crear el Observatorio Seguridad y Democracia-Red Resdal del ultra capitalista George Soros. Es experto en seguridad interna y defensa externa del Estado, y se conoce (casi) todos los secretos del expresidente Evo Morales.

9. Juan Ramón tuvo dos cargos en el gobierno: Director de la Agencia para el Desarrollo de Macro regiones y Áreas de Frontera (Ademaf), y ministro de la Presidencia.

Manejó a placer a las Fuerzas Armadas. Quien osaba cuestionarlo era detenido o enjuiciado, como le pasó al investigador Wilson García, enjuiciado y perseguido por sus reportajes, que para Juan Ramón eran “sedición”. Ergo: pensar y escribir como periodista era desestabilizar al Gobierno que manejaba –a conveniencia– los cuatro órganos del Estado. Por ello le dijo a la prensa: “Bolivia será otra Vietnam”.

10. Duda: Cómo un militar mimado de Estados Unidos se llegó a alinear con un gobierno “socialista”, que actuó igualito que el ultra liberal Sánchez de Lozada, ése que fugó de Bolivia en medio de violencia extrema, igualito que Morales.