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Se hizo famoso por una vertiginosa persecución de 10 minutos por las empinadas calles de San Francisco y, tras estar desaparecido durante varias décadas, se ha convertido en el Ford Mustang más caro de la historia. Fabricado en 1968 y conducido ese mismo año por el actor estadounidense Steve McQueen en la cinta de culto “Bullitt” el Mustang que lleva ese nombre acaba de ser subastado por $us 3,7 millones en Florida, informó la casa de subastas Mecum Auctions.

El coche pintado en verde Highland fue conducido por McQueen (1930-1980) en numerosas tomas de la película.


Pero la mencionada persecución sentó las bases sobre cómo debe filmarse una escena de ese tipo en el cine. Esa participación también ayudó a elevar definitivamente al Mustang a los cielos del automovilismo moderno.

El Ford Mustang fue lanzado en 1964 y para 1968 ya era un éxito comercial, sinónimo de poder y velocidad, distinguible por el rugido bajo de su motor.

En cuanto al ‘Bullitt’, durante décadas no hubo información sobre su paradero hasta que reapareció en 2018, para el 50 aniversario de la película. Aún con algo de óxido visible en la carrocería, pero en buenas condiciones, fue una de las estrellas del Salón del Automóvil de Detroit.


La saga ‘Bullitt’

En todo ese tiempo, el ‘Bullitt’ no pasó por muchas manos. Entre 1968 y 1971 tuvo dos propietarios: Robert Ross, empleado de Warner Bros. que lo adquirió tras la película, y Frank Marranca, un detective de Nueva Jersey que en 1974 lo vendió a la familia Kiernan, que saltó a la fama por esconder y luego devolver a la vida pública a este Mustang especial, y en el camino, haberse hecho millonarios.

Cuanta la leyenda que el vehículo fue comprado por Robert Kiernan, en $us 3.500, para usarlo como su auto de diario. Luego, en 1977 el propio McQueen lo contactó para intentar recuperar el ‘Bullitt’ y hasta ofreció comprarle un Mustang nuevo, sin éxito.

Tras la muerte del actor en 1980, creció el interés por el destino del auto y surgieron una infinidad de teorías, como que había sido desguazado tras un accidente.


En 1981, con 74.000 km de recorrido y el embrague descompuesto, Kiernan decidió esconder el auto. Tras la muerte de su padre, en 2014, Sean Kiernan se unió a algunos interesados en sacar el auto a la a la luz y trabajaron un par de años en restaurarlo.

Hoy el Mustang lleva llantas Torq Thrust de color gris, mientras que el tablero y el volante son nuevos: los originales fueron robados.


El motor fue rearmado con piezas originales, se reforzó la suspensión y conserva agujeros que se hicieron en el maletero para montar las cámaras y pasar cables durante la filmación de Bullitt.

La casa subastadora Mecum Auctions confirmó que el auto se vendió por $us 3,74 millones tras comenzar la puja con una cifra inicial simbólica de $us 3.500, lo que pagó por él el padre de Kiernan.