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Los basureros en los mercados están al tope, lo mismo sucede con las cestas de basura en las afueras de los domicilios y por último, las calles parecen botaderos. Es la primera consecuencia de un bloqueo que impide que los camiones que recogen basura de la ciudad ingresen al vertedero municipal para depositar los deshechos.

El gerente de la Empresa Municipal de Aseo Urbano (Emacruz), Jhonny Bowles, en entrevista con un medio televisivo dijo este jueves que “la situación no da para más, (el bloqueo) es un atentado a la salud”. A su vez, pidió a los vecinos de los 20 barrios que están instalados alrededor del vertedero municipal de Normandía, suspender su protesta.

Explicó que de continuar la medida, hasta este jueves ya la ciudad de Santa Cruz tendrá unas 5.200 toneladas de basura sin tratar y que la normalización del recojo, en caso de que el conflicto se solucione esta jornada, demorará 20 días.

Los bloqueadores piden a la Alcaldía de Santa Cruz y al Ministerio de Salud ordenar el cierre del botadero de basura. Denuncian que los problemas de salud en esa zona son frecuentes debido a la cercanía del vertedero.

La comuna cruceña, cuya primera autoridad Desirée Bravo se encuentra en huelga de hambre en contra de la protesta, ha dicho que el cierre de este basurero municipal no será ‘de la noche a la mañana’, que para ello se tiene que terminar la auditoría ambiental y el Estudio Integral Técnico Económico Social y Ambiental (TESA), que está ejecutando la Alcaldía con la Gobernación cruceña.

EL DEBER registró imágenes que evidencian lo complicado que es circular por los mercados por el amontonamiento de basura. La misma situación se repite en las calles.