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Carlos Saucedo y Martín Palavicini ponen de manifiesto que en el fútbol se puede ser competitivo hasta pasado los 40 años, aunque el japonés Kazuyoshi Miura, que con 53 milita en el Yokohama FC de su país, se erige como el futbolista más longevo del mundo en actividad.

¿Cuál es el secreto? Se lo preguntamos a Saucedo y Palavicini, que forman parte de los equipos nacionales que disputan el presente torneo Apertura 2020. Están vigentes, y no porque tienen el favor de la dirigencia o del entrenador. Se ganaron un lugar con goles y llevando una carrera, que es digna de imitar, sobre todo por jóvenes que empiezan a dar sus primeros pasos.

El mayor de los dos es Palavicini, que en agosto de este año cumplirá 43. Es argentino, pero desde el 2004 juega en el país y es casado con la cruceña Marisabel Pérez. Su primer equipo en Bolivia fue Real Santa Cruz (2004). Después de jugar en Oriente Petrolero, San José, Real Mamoré (Beni), Petrolero (Yacuiba), Universitario (Sucre), Nacional Potosí y Royal Pari retornó el 2018 al cuadro albo.

Sus dos mejores años fueron en Universitario; entre las temporadas 2015 y 2016 llegó a marcar 62 goles. Pero el año que cambió el rumbo de su vida fue 2012, cuando recibió una descarga eléctrica en su casa, en Yacuiba, donde casi pierde la vida.

“Dios me dio otra oportunidad de vivir y no la desperdicié. Comprendí que para ser mejor futbolista y mejor persona tenía que convivir con la disciplina. Esto me ayudó a salir adelante. Tenía 34 años y lo logré. Ahora estoy con 43 y sigo teniendo ganas de entrenar todos los días”, contó.

Trabaja más que el resto

La historia de Saucedo es también ejemplar. Su carrera profesional comenzó a los 27 años y en Oriente Petrolero.

No le fue fácil, ya que para ser reconocido tuvo que batallar bastante. Jugó en los clubes más grandes de La Paz (Bolívar y The Strongest) y Santa Cruz (Oirente y Blooming) y en todos demostró su eficacia de cara el arco. El 2019 rompió todo pronóstico jugando en San José. Con 42 goles fue el cuarto mejor goleador del mundo. Por encima de él estuvieron el marroquí Abderrazak Hamdallah, con 57 tantos; el polaco Robert Lewandowski, con 54, y el argentino Lionel Messi, con 50.

“En el fútbol no hay secretos. Hay que ser profesional y esto implica llevar una vida ordenada dentro y fuera de las canchas. No es fácil porque uno se priva de muchas cosas como los grandes acontecimientos familiares.

No soy un santo, pero trato de cuidar mi cuerpo, que es mi instrumento de trabajo. A eso le sumó un entrenamiento extra, que lo hago todos los días. Esto me ha permitido seguir vigente”, dijo el atacante, que ayer fue presentado como jugador de Royal Pari, su noveno club en el fútbol boliviano.