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Por: Douglas Rodrigo Rada - Artista

La comunidad artística internacional sintió profundamente la muerte de John Baldessari (National City, California; 17 de Junio de 1931 Venice, California; 2 de Enero de 2020) los primeros días del año. Baldessari, no solo es uno de los pilares del arte conceptual americano, que en Bolivia ha marcado a una importante generación de artistas como Roberto Valcárcel y Roberto Unterladstaetter, sino que será recordado por sus grandes contribuciones a la práctica artística, de las cuales hablaremos en este texto.

Anthony John Baldessari empezó originalmente como pintor, para luego dejar de forma radical la pintura e incorporar a su práctica textos, fotografías, videos, acciones, iniciando así una etapa de lo que hoy entendemos como arte conceptual y que ha influenciado a miles de artistas en el mundo.

Esta breve aproximación a Baldessari inicia en los años 70, momento en el cual el proceso creativo del artista da un giro y realiza una obra que se considera una acción primigenia del arte convertido en idea y de la actitud entendida como arte, una obra llamada The Cremation Project (proyecto de cremación) de 1970, y en la cual realiza un ritual, evento, acto, evento, performance, de quemar todas las pinturas que había producido hasta el momento.

The Cremation Project es una obra llena de misterio, en la que el artista no solo renuncia a todo su proceso hasta el momento y con esto se propone un nuevo comienzo, sino que la obra implica el quemado de su legado histórico y la destrucción de su proceso como pintor como una obra de arte en sí misma, dándole con esto especial atención a la actitud como obra de arte y, con esto se enmarca dentro de una serie de propuestas en lo que hoy en día conocemos como performance art o arte acción, hasta el día de hoy, 50 años después, se ha especulado mucho en relación a cuál es la importancia de las obras quemadas, ¿cómo eran?, y si hay correspondencia entre estas y la producción que realizó, en especial, desde los años 90.

Algo esencial sobre Baldessari está en la creación de un cuerpo de obra, que no solo está enmarcada dentro de lo que se conoce como arte conceptual (posvanguardia que pretendía darle prioridad a la idea por encima del objeto artístico), sino que sus obras han sido esenciales para expandir las lecturas sobre lo que se entendía como arte y cómo la obra de arte puede ser representada en un texto, una fotografía, una acción o instalación. Lo cual provocaría en el escenario, más que una transformación, una expansión de la definición de arte y de las maneras en las que nos aproximamos a este.

Después del cremado de todas sus obras, el artista inicia una amplia serie de trabajos que son considerados los más importantes de su producción creativa y que realiza en los años 60 y 70, un impresionante conjunto de obras, que, con mordaz potencia, deconstruye los grandes pilares de la práctica de arte moderna, para, junto con esta, proponer nuevas visiones. Algunas obras representativas de este periodo son Pure beauty (Pura belleza, 1968), un texto escrito que simplifica la idea de belleza en términos lingüísticos, cuestiona, asimismo, la función de la obra, el rol de la estética en el arte y también propone al texto como posibilidad de expresión artística.

Pura Belleza es, en su sorprendente simplicidad, muy importante para el contexto histórico del arte, dada la sencillez con la que desata la discusión sobre la importancia de la belleza en el arte, algo que en los últimos 40 años ha perdido vigencia, pero que en esa época estaba en el medio de las discusiones sobre el arte. Everything is purged from this painting but art, no ideas have entered this work. (Todo está purgado de esta pintura, menos el arte, ninguna idea ha entrado en este trabajo) realizada entre 1966-68.

Una hoja blanca con el texto escrito en ella, una obra muy importante de la misma época, en la que Baldessari muestra o exhibe la contradicción que implica la relación que hay entre el medio, en este caso la pintura y su relación con la práctica artística o el oficio del artista. Esta obra, con el paso del tiempo, ha sido parte de la construcción de un nuevo paradigma sobre su propia práctica, que parte de la nueva definición de arte y que implica también nuevas visiones sobre el trabajo y la función de artista.

Baldesssari ha sido desde siempre un artista que ha relacionado muy de cerca su práctica creativa con su función de pedagogo, ha enseñado ampliamente a nivel universitario en importantes escuelas del oeste norteamericano a artistas importantes como David Salle y Jack Goldstein. 

En el marco de esta combinación entre práctica artística y enseñanza, Baldessari llevó a cabo una acción en 1971, I will not make any bore boring art (no haré más arte aburrido), una obra de tintes performáticos y relacionales que realiza en colaboración con sus estudiantes de la cátedra y en la que, a manera de jugueteo, los hace escribir la frase en toda una pared. La obra que coquetea con la referencia a los castigos escolares de antaño, es una dura crítica a lo que se enseña y a quien decide esto mismo en las escuelas de arte.

La misma noción de arte aburrido es muy compleja, ya que debe enfrentarse a las transformaciones culturales que genera la política, la tecnología y la continuidad inmanente de la historia.

A finales de los años 60, realizó otra obra paradigmática que enturbia profundamente la idea de autoría y de genialidad artística. En Commissioned Painting (Pinturas Comisionadas) 1969-1971, basado en la frase de Al Held “el arte conceptual solo apunta a las cosas”, Baldessari decidió crear una serie de pinturas por encargo, contratando pintores de letreros para pintar imágenes fotorrealistas de una mano apuntando a un objeto.

El acto de señalar exige que la atención del espectador se dirija a un área específica, pero la genialidad de la pieza radica en las preguntas que nos deja: ¿por qué deberíamos mirar aquí y no en otro lado? ¿Las imágenes siempre nos dirigen a un solo mensaje? Aunque esta pintura incluye los créditos de los realizadores “Una pintura de George Walker”, también entendemos que la idea era de Baldessari, por lo tanto, nos lleva a cuestionar la naturaleza de la autoría artística.

Sobre la obra, Baldessari comento “El objetivo era organizar a estos (pintores de letreros) en un contexto diferente y proporcionarles un tema sin sentido, que atraería la atención de un espectador interesado en arte”.

Baldessari sintió que su rol dentro de la obra era similar a la de un coreógrafo.

La obra me parece una oda a la apropiación como forma de arte, cuestionando el valor de la manualidad en el arte de la época y discute los valores de genialidad que se le ha otorgado a los artistas desde el renacimiento. 

Esta misma es una discusión que se había puesto en la mesa, desde la presentación de Fountain (Fuente) a la Sociedad de Artistas Independientes de 1917, por Marcel Duchamp, pero creo que una de las cosas que vale la pena aclarar, es que algunas de las propuestas que generó Duchamp, como un acto de contracultura o anarquía, 40 años después se usaron para construir lo que algunos definen como la posmodernidad.

Otra obra esencial es Pencil Story (Historia de un lápiz) 1972-3, en la que yuxtapone dos fotografías de puntas de un lápiz: el primero sucio y usado y el segundo recién tajado y puntiagudo. Debajo del par, un texto dice: “Tuve este viejo lápiz en el tablero de mi auto por mucho tiempo. Cada vez que lo veía, me sentía incómodo, ya que su punta estaba sucia y maltrecha. Siempre quise afilarlo y finalmente no pude soportarlo más y lo tajé. 

No estoy seguro, pero creo que esto tiene algo que ver con el arte”. Baldessari dijo:” La gente me pregunta cuál es mi obra de arte favorita y es esta. Porque pensé que lo había entendido bien. Si pudiera hacer todo mi trabajo de esa manera, estaría muy feliz, ese es un punto de referencia para mí “.

Para concluir solo me queda agregar que a diferencia de artistas conceptuales como Douglas Huebler o Joseph Kosuth, cuya prioridad siempre fue la reflexión lingüística y la capacidad comunicativa del objeto artístico, la obra de Baldessari gozo de un toque de humor y de poesía, que en el tiempo lo desarticularán del arte conceptual puro, para abrir su práctica a la poesía visual y con esto a prácticas más jóvenes y más relacionadas con las discusiones de la cultura actual.

Obra que coquetea con la referencia a los castigos escolares de antaño.

 

En Historia de un lápiz yuxtapone dos fotografías de puntas de un lápiz

En sus obras, las que las imágenes de las de  masas son las protagonistas