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Urge que la lucha contra el dengue sea de todos

Editorial El Deber Hace 1/25/2020 7:00:00 AM

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Muchos de nuestros males provienen del desconocimiento, pero también de la indolencia.

No es fácil hacer entender que este problema es de todos. Que se trata de una grave cuestión de salud pública, en la que la desidia puede tener consecuencias penosas y hasta fatales para decenas de miles de personas.

Creer que con la fumigación se termina el problema es un error. La fumigación no es suficiente para eliminar el mosquito. La aplicación de insecticidas es una medida destinada a eliminar a los mosquitos adultos que pueden transmitir estas enfermedades. Su implementación debe ser evaluada por las autoridades sanitarias, ya que solo es recomendable en momentos de emergencia. Este trabajo debe ser posterior a la previa eliminación de recipientes, limpieza de casas, canales de drenaje, espacios públicos, terrenos con malezas, etc.

En 2019 en el país se reportaron 7.259 casos de dengue y 23 decesos. Este año ya existen, según el ministro de Salud, Aníbal Cruz, al menos 1.234 casos confirmados de dengue en Bolivia. La autoridad también reconoció que el país vive uno de los brotes más elevados en Latinoamérica y aunque los números son alarmantes, considera a esta enfermedad como “cíclica”.

Cruz dijo que ya se registraron 5.062 casos sospechosos principalmente en Santa Cruz, seguido de Cochabamba, Pando, Beni, Chuquisaca, Tarija y La Paz. Si bien el ministro le ha querido bajar el tono a la alarmante situación que vivimos, sobre todo en Santa Cruz, el número de casos se ha duplicado desde el lunes (262 casos) hasta el jueves, que subió a 580.

El jueves Pando declaró emergencia departamental, al igual que hace unas semanas lo hizo este departamento.

De los más de 2.000 casos sospechosos en Santa Cruz, el Sedes confirma 580 casos positivos en el departamento, de los cuales 370 están en la capital y 210 en provincias.

La mejor forma de prevenir el dengue, la fiebre chikunguña y el zika es eliminar todos los criaderos de mosquitos. No hay vacunas contra el dengue, la mejor prevención es la limpieza absoluta y sistemática.

Los canales de drenaje de la capital oriental no solo están descuidados por las malas costumbres de arrojar basura y desechos por parte de la ciudadanía, carecen también de un efectivo mantenimiento de limpieza y desmalezado. Esta importante fuente de larvas y mosquitos genera graves focos de riesgo de criaderos.

Combatir el dengue conlleva persuadir e informar hasta la real toma de conciencia que se trata de una cuestión de salud pública. Generar hábitos de aseo proviene de la casa, del hogar, de la escuela, no es una cuestión solo de actitud, sino de educación integral.

¿Se deberá aplicar el repudio social a los descuidados que ensucian? Estamos sumando muertos día a día. Consideramos que las campañas deben ser más agresivas para entender a cabalidad el volumen y la importancia del problema.

No podemos combatir esta enfermedad solamente en verano, cuando ya la tenemos encima, en decir mientras nos debemos ocupar de curar a los enfermos para evitar su muerte. Caer todos los años en el mismo error es una necedad compartida.

Debemos entender que el dengue y otras enfermedades tropicales se deben evitar desde siempre, que no tienen fecha de elaboración ni de vencimiento, que el trabajo es durante todo el año, manteniendo activa las alarmas y censurando a quienes ensucian, descuidan y abandonan los espacios privados y públicos. Una ciudad limpia es una ciudad más sana.