Escucha esta nota aquí

¿Qué pretende César Farías con esta selección sub 23? Incluso desde su primera etapa como interino en la selección, dio mucho foco a la selección que hoy juega el Preolímpico. Perdió ante Paraguay (0-2) y dio un golpazo con el 3-2 ante Uruguay. La coincidencia es que en ambos partidos la Verde jugó bien, con dinámica, con orden, pero sobre todo con fortaleza mental. La base es el 1-4-4-2 que durante el juego se desdobla a un 1-4-3-3, que se afianza cada vez más.

Él mismo reconoció que la alegría lo desbordaba tras el triunfo, pero hubo algo más que lo llenó de satisfacción. “Lo más importante es que queremos demostrar de que Bolivia puede”. Siempre tomó a la sub 23 como su ‘reserva’ de cara a las eliminatorias que están por comenzar, buscando además generar competencia real y sacarle al jugador lo que puede ser un ‘exceso’ de confianza. En este último tiempo el trabajo ha tenido dos focos principales.

El primero está en el estudio, en la concentración y en la aplicación en cancha de lo que el DT busca. Además de mantener una base (entiéndase como columna) estable, rotando algunos nombres previo estudio de las características del rival; para contenerlo o para aprovechar los defectos que tengan. Estas variantes están establecidas desde antes, lo que impide que el grupo se fracture por los cambios. Este aspecto se ha convertido en una fortaleza.

El segundo foco es el mental, el sicológico donde Manuel Llorens viene haciendo un trabajo excepcional. Bolivia, por ejemplo, no solo superó en el marcador a Uruguay, sino también en lo mental porque cuando el partido parecía una batalla de box al más puro estilo de Rocky Balboa, tuvo la entereza de no caerse en lo sicológico (a diferencia de Uruguay) y se mantuvo firme en el área rival creyendo que podía lograr un tercer gol mientras no se dé el pitazo final.

Con ambos esquemas busca velocidad de juego y rigurosidad táctica. Hay un trabajo individual para la rigurosidad táctica, no solo conversando y explicando luego en las charlas tácticas, sino dándole al jugador la posibilidad de estudiar con gráficas y videos lo que se busca de ellos. En cuanto a la velocidad en el juego es clave el resto físico, aspecto en el que Lucas Navas y Nehomar Mathias (los preparadores físicos) vienen trabajando también de forma individual.

La ‘veta’ que ha visto Farías desde su interinato, busca pulirla lo antes posible por la premura de las eliminatorias. A Colombia donde se disputa el Preolímpico rumbo a Tokio, llevó a los 14 miembros de su cuerpo técnico porque no quiere escapar detalles. Es que la labor no solo se centra en cancha, sino fuera de ella. Jaime Espinoza e Isaac Sanjinés, médico y nutricionista respectivamente, tienen como objetivo preparar y luego recuperar las energías del plantel.

“Aunque algunos no lo entiendan, nosotros creemos en estos jugadores, son los mejores de su categoría para armar un seleccionado”, dijo Farías. Los dos ‘sistemas madres’ explotan condiciones como la de Roberto Fernández o Ronaldo Sánchez, que tienen espacio para lanzarse por ese sector hacia la ofensiva. Con Farías, el nivel de Sánchez es para destacarlo, no solo por su despliegue físico sino por la confianza que muestra con el balón dominado.

Las eliminatorias a Catar 2022 comenzarán el 26 de marzo y el técnico sabe que está contra el tiempo para explotar al máximo las condiciones de sus jugadores. “Han demostrado que muchos de ellos pueden llegar a jugar el Premundial”, añadió Farías. A diferencia de otros torneos de la categoría, prácticamente todos los jugadores juegan en equipos de primera división, lo que permite una mayor exigencia. Es más, el DT cree que aún no llegan a su tope.

Quedan aún dos fechas para cerrar la fase de grupos en el Preolímpico de Colombia y a Bolivia tiene aún chance para avanzar de fase. Su próximo rival es Brasil y aunque en los papeles previos aparece como favorito, hacia adentro de la selección no descartan una sorpresa. Farías, entre tanto, sigue con la apuesta en esta categoría ya que más allá de los resultados, apunta a darle aplomo a la fisolofía de “creer” que busca implantar en el fútbol boliviano.