Escucha esta nota aquí

En el frontis se ve una tienda de expendio de hoja de coca y, a un costado, una pequeña puerta que es la entrada al karaoke “Mikiño”, o por lo menos, eso dice en el letrero en la fachada. Sin embargo, todo eso era nada más un ‘camuflaje’ que ocultaba un lenocinio.

El lugar, ubicado en la avenida 18 de Marzo, cerca de la rotonda del Plan Tres Mil y a pocos metros de la parroquia Cristo Servidor, fue intervenido por la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) el fin de semana, logrando develar que en realidad allí funcionaba un lenocinio clandestino.

Nueve trabajadoras sexuales estaban en ese momento, dos de las cuales reconocieron ser menores de edad, las cuales fueron remitidas a la Defensoría de la Niñez y Adolescencia, señaló el jefe de la División trata y tráfico de personas, Napoleón Espejo.

Así también, se aprehendió a dos mujeres, Susana G. S., la administradora del local, y a Mario L. V., los cuales fueron imputados por corrupción de menores y proxenetismo, pero que fueron liberados en audiencia cautelar por el juez sexto de instrucción penal, Manuel Baptista Espinoza.

También se arrestó con fines investigativos pero fueron liberados el guardia de seguridad y la vendedora de hoja de coca, puesto que los investigadores y el Ministerio Público consideraban que eran cómplices de los delitos imputados.

La anterior semana, en un operativo similar pero por la avenida Che Guevara, la Felcc sorprendió a la administradora de un prostíbulo ocultando a una adolescente en una rocola. La mujer fue enviada a Palmasola por orden judicial.

 

Desaparecida más de seis años

Además, llamó la atención el caso de una joven que había sido reportada como desaparecida en 2013, cuando era menor de edad.

La muchacha, una de las trabajadoras sexuales halladas en el lugar, manifestó que cuando tenía 16 años se salió de su casa y nunca más apareció. Sus padres la buscaron por todos lados e incluso hicieron circular afiches pero no la encontraron y ya estaban resignados.

La joven contó que se escapó con su novio que era mayor de edad, el cual la embarazó y la abandonó. Al verse sola y con un hijo que mantener, decidió incursionar en la prostitución.

“Escuchamos el testimonio y realmente fue duro. Ella ya es mayor de edad, pero era nuestra obligación como Policía restituirla al hogar de sus padres. Fue así que nos comunicamos con ellos. Al reencontrarse se abrazaron y se fueron a su casa”, contó el mayor Espejo.