Escucha esta nota aquí

Cumplir el sueño de ser futbolista no ha sido nada fácil para Víctor Ábrego, la figura de Bolivia en el Preolímpico, donde lleva marcados tres goles y tiene a la Verdecita con posibilidades de clasificarse para la fase final del torneo. El atacante tuvo que ayudar en un restaurante de venta de pollo para costearse sus gastos y cumplir el sueño de ser futbolista. Gracias a ello llegó primero a Destroyers y ahora está cerca de arreglar con Bolívar, o dar un paso gigante, jugar en el exterior. Condiciones para ello tiene de sobra.

Nacido en San José de Chiquitos, hace 22 años, sus primeros pasos en el fútbol los dio en los Juegos Estudiantiles. Allí era imparable desde su posición, siempre de delantero. Por ello, a los 14 años lo convencieron con una beca para que se vaya a vivir a Pailón y estudie en el colegio Carlos Gómez, donde reforzó el equipo para los juegos. Luego en secundaria pasó al 13 de Mayo. Con ambos destacó en los torneos que los representó, siendo la figura en todo momento.

En ese tiempo estuvo viviendo con una amiga de su madre, la señora Lourdes Mejía, que tenía una venta de pollo, donde Víctor ayudaba para conseguir costearse los pasajes que le significaba entrenarse y cumplir el sueño de ser futbolista profesional. Cuando estaba en la pre-promo, ya con 16 años, superó unas pruebas para hacerse un lugar en Destroyers. Siguió viviendo en Pailón hasta que salió bachiller, dándole una mano a la señora Lourdes. “Siempre que puede la sigue visitando, y hasta se queda a dormir allí. Víctor en una gran persona, y tiene condiciones para triunfar en el fútbol”, sostuvo Edinho Ortiz, que fue su compañero en los dos últimos años del colegio

Después dio otro paso clave en su vida. Con la idea de triunfar en el fútbol se trasladó a vivir a Santa Cruz, para seguir en Destroyers, que estaba en la Primera A y que luego ascendió. En el último año en la División Profesional, Ábrego jugó 21 partidos con el equipo cuchuqui, de los cuales cinco fueron de titular, marcando tres goles.

Precisamente, y pese a que Destroyers perdió la categoría en la temporada pasada, el atacante, que estaba prácticamente descartado para continuar en el cuchuqui, recibió una chance de oro con la llegada de Víctor Hugo Antelo, como entrenador, que la aprovechó al máximo. ‘Tucho’ lo hizo jugar los últimos tres partidos, donde Ábrego demostró su valía, siendo uno de los mejores jugadores pese al descenso.

Se entrena al máximo

Algunos de sus compañeros en Destroyers, afirmaron que Ábrego pese a jugar poco en la temporada 2019, se entrenó al máximo en cada práctica. “En su preparación siempre daba todo de sí, por ello la falta de ritmo por no jugar no se nota. Él estaba listo para entrar cuando sea requerido, por ello fue que destacó cuando el profe Tucho Antelo lo convocó”, sostuvo Miguel Morales, delantero de Destroyers.

Una final ante Perú

Con Ábrego como uno de sus puntales, Bolivia prepara el partido de mañana (19:00) frente a Perú, por la cuarta y última fecha del grupo. Para clasificarse a la fase final del Preolímpico, la Verdecita debe ganar por más de dos goles y esperar otro resultado (Brasil-Paraguay).

Su radiografía

1 Encarador. Es de poco jugar para atrás, siempre que tiene el balón no teme ir hacia adelante o encarar a su marcador, confiando en sus condiciones.

2 Definidor. En el área es letal, pues es de los delanteros que remata ubicando el lugar que el arquero tiene menos chanches de llegar.

3 Visión. Busca los espacios para ingresar sin marca y definir. Por este motivo es que a los volantes le marca el pase para llegar y mandarla a las redes.

4 Rapidez. Es un atacante veloz que en los últimos metros se vuelve inalcanzable. Su tranco largo y rápido complica a cualquier defensor.

5 Preparación. En los entrenamientos se da íntegro al 100%, por ello es que la falta de continuidad que tuvo en Destroyers no lo afectó demasiado para el sub-23.

Análisis

Pedro Rivero Jordán: Te lo merecés, Víctor

Tres goles en dos partidos, uno a Uruguay y dos a Brasil, no se marcan todos los días y menos en una cita internacional como el Preolímpico. Con una frialdad y precisión poco comunes en delanteros bolivianos, los ha convertido Víctor Alonso Ábrego Aguilera (22) para la selección sub-23 que sigue con vida en ese campeonato y que tiene en el rápido, certero, corajudo e infatigable chiquitano a uno de sus principales artilleros.

Ábrego se ganó la titularidad desde que César Farías, convencido de sus condiciones y de sus ansias de triunfo, decidió tomarlo en cuenta. No lo ha defraudado, pues Víctor aprovechó su chance e incluso abona, con un estilo explosivo y efectividad, elogios de la prensa nacional e internacional que lo califican como una de las figuras del torneo.

La vida lo golpeó muy fuerte hace pocos años. Tanto, que Víctor dejó el fútbol y los estudios cuando empezaba a despuntar en Destroyers y estaba por graduarse como bachiller en un colegio de Pailón donde también se ganaba unos pesos extras como cajero-mesero en un restaurant de comida rápida. Felizmente, él no se dio por vencido y sacando fuerzas de flaquezas retomó las prácticas y el estudio. Terminó la secundaria, aunque futbolísticamente, por la falta de oportunidades y de continuidad, recién pudo mostrar su buena madera en los últimos tramos de la temporada 2019 que fue aciaga para el ‘cuchuqui’. A finales de diciembre, Víctor terminó su contrato con Destroyers y ahora se apresta a defender otros colores, probablemente los de un importante club del interior que aprovechan mejor los talentos de la cantera cruceña.

Me mortifica que Ábrego no siga su carrera en mi club y más todavía pensar que algún día tenga que sufrir por sus goles que nos pueda meter si es que Destroyers recupera en 2021, como se lo han asegurado, la plaza de la que fue despojado por una tramoya vil en la División Profesional. Pero me reconforta la posibilidad de que, cambiando de aires en coincidencia con su despegue, él pueda empezar a consolidarse como profesional del fútbol y mejorar sustancialmente sus ingresos económicos porque tiene una familia que sostener y un futuro que asegurar. Ojalá que así sea. Por unas buenas razones, Víctor se lo merece sobradamente.