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Ricardo Toranzos, fiscal asignado al caso del jet que salió de Argentina y que fue encontrado transportado una tonelada de cocaína, informó que se ha solicitado acceder al GPS de la nave -que era pilotada por bolivianos- para saber el recorrido que hizo antes de ser descubierto en espacio aéreo mexicano.

Una hipótesis que se tiene es que el avión salió vacío del Aeropuerto Internacional Martín Miguel de Güemes (Salta), pero que hizo un desvío clandestino para cargar la droga y luego seguir su curso.

Toranzos dijo, al medio argentino Cadena 3, que esta es una posibilidad pues llama la atención el hecho de que se realizaron tres controles antes del despegue y que no se hubiera ubicado la droga que estaba a plena vista en el interior de la nave en bolsones de uso casero.

Indicó que la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), la Aduana y Sanidad de Fronteras fueron las instituciones que realizaron el protocolo, incluso utilizando perros entrenados para detectar drogas, pero que no encontraron nada irregular.

Se cree que la nave, pilotada por dos bolivianos, hizo una parada en algún punto de Bolivia o Perú para seguir su viaje a México. Sería en este trajín que cargaron la cocaína.

Dentro de las investigaciones se estableció que la nave ocupada para el ilícito es un jet de negocios Gulfstream (GLF3), con matrícula N18ZL, con cabina para dos o tres tripulantes y capacidad para 19 pasajeros. Se desconoce quien es su propietario.

Sorprendidos

La aeronave, pilotada por dos bolivianos, fue detectada por radares sobrevolando aguas mexicanas por lo que la Fuerza Aérea de ese país hizo despegar dos aviones que obligaron a los pilotos del jet a aterrizar en el aeropuerto de Mahahual, en el Estado de Quintana Roo.

Al interior de la nave se encontraron 32 bolsones con cerca de 1.000 kilos de cocaína valuada, según denunció el diputado boliviano Tomás Monasterios, en 12 millones de dólares.