Opinión

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Defiéndase quien pueda: sobre los abogados

Isaac Sandóval - Miembro de la Academia Iberoamericana de Derecho del Trabajo Isaac Sandóval - Miembro de la Academia Iberoamericana de Derecho del Trabajo 17/2/2019 05:00

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En su reciente libro el periodista de CNN, Andrés Oppenhaimer, comenta el futuro de la abogacía llamada a disminuir profesionales en esta actividad al ser sustituidos por la brecha digital que comienza a vislumbrarse en los países con tecnología de punta.

En efecto, bajo el rótulo de Sálvese quien pueda, señala que se vienen tiempos de inseguridad por la vorágine de automatización que en 10 o 20 años habrá cambiado el proceso productivo de la modernidad, sustituyéndolo por una labor mayormente tecnológica: el robot y la inteligencia artificial.

Tomando como fuente informativa al Banco Mundial, señala el periodista de alusión que la ventaja de un país productor de manufactura ya no será tener mano de obra barata, sino tecnología de última generación, impresoras 3D, una estructura avanzada del internet y otras innovaciones que están transformando el proceso productivo.

Según la misma fuente, el porcentaje de trabajos amenazados será de 77% en China, 69 en India, 65 en Panamá, 64 en Argentina, Paraguay y Uruguay, 67 en Bolivia, 57 en el promedio de los industrializados y 47% en Estados Unidos.

En estos porcentajes se incluye a los abogados que serán reemplazados por los robots y las plataformas de internet de servicios legales. Es decir, en la redacción de testamentos, acuerdos prenupciales, divorcios, contratos de sociedad y otros documentos que pueden correr a cargo de un algoritmo. De esta manera se pueden incluir las resoluciones de disputas legales, o sea hacer la labor de jueces, resolver controversias entre vendedores y compradores, o disputas entre marido y mujer, o acreedores y deudores.

Mientras estos cambios modifican los procesos productivos en los países desarrollados, en América Latina permanecen inmutables. Desde luego, atendiendo a que el desempleo masivo dará lugar a un ingreso básico universal a generarse en los países de la vanguardia tecnológica.

Como en Bolivia los robots son (mayormente) objetos de curiosidad, estas previsiones aún no cuentan en absoluto, haciendo pensar a los abogados octogenarios, que estarán a salvo de la hecatombe planteada por el periodista Andrés Oppenheimer.