Escucha esta nota aquí

Fernando Soria Sejas

Un avión tipo jet pilotado por dos bolivianos es interceptado en México llevando como ‘pasajeros’ 32 bolsones con una tonelada de cocaína y causa agitación en una casa llena de lujos en Yapacaní, donde vive una mujer de 36 años que, desde sus 30, ha acumulado 57 propiedades y 19 vehículos.

Las historias de Dora y el ‘narcojet’ van ‘de la mano’. Un día después de que se conoció la noticia en México, el nombre de Dora V. V. ‘saltó’ públicamente cuando el diputado Tomás Monasterio la relacionó como familiar de uno de los pilotos, Miguel Ángel Blásquez Vallejos, además de señalar que era allegada al exministro de Gobierno, Carlos Romero.

Entonces, la vida de la mujer cambió, a tal punto que sus bienes están anotados preventivamente por la justicia y ella está prófuga.

¿Dónde se cargó la droga?

Hasta ahora sigue siendo un misterio dónde se cargó la droga que llegó a México, puesto que en Salta (Argentina), han descartado por completo que se hubiese cargado allí, ya que la nave se sometió a tres revisiones antinarcóticos y en las casi 10 horas de videos que grabaron al jet mientras estuvo en el aeropuerto salteño, no se registró ningún movimiento.

Una vez descartada la posibilidad de que la droga se cargara en Argentina, el fiscal federal de Salta, Ricardo Toranzos, manifestó que entre las hipótesis estaba que el avión hubiese hecho una ‘parada’ en Bolivia o Perú para cargar los 32 bolsones.

Esa hipótesis fue reforzada por el ministro de Gobierno de Bolivia, Arturo Murillo, quien el 31 de enero señaló que los bolsones eran de manufactura boliviana y, por lo tanto, la droga también lo sería. Pero los indicios van más allá de los bolsones.

Demora inexplicable en Bolivia

EL DEBER accedió a un documento que señala que el vuelo tuvo una ‘demora inexplicable’ al cruzar por cielo boliviano.

El 3 de febrero, en Salta, el fiscal Toranzos, lanzó el dato que había que investigar: ¿por qué los pilotos bolivianos Aldo López Matienzo (51) y Miguel Angel Blásquez Vallejos (43), en su intento de llegar a su destino, Cozumel, México, tardaron más de ocho horas, cuando el tiempo de vuelo estimado eran menos de siete horas?

“Les estaría sobrando una hora y algo más, tiempo que no está justificado”, apuntó el fiscal Toranzos, citado por El Tribuno de Salta. Ese sería el tiempo utilizado para cargar la droga.

Esa respuesta, podría estar ‘en los cielos’ de Bolivia. El documento al que accedió EL DEBER, señala que el jet privado Gulfstream Aerospace G-1159A (GLF3) con matrícula estadounidense N-18ZL, proveniente de Salta, Argentina, ingresó a territorio boliviano a las 5:21 am y salió a las 8:02 am, hora local.

En total, fueron 2 horas y 41 minutos en territorio boliviano. Sin embargo el tiempo estimado en territorio boliviano (según la velocidad de la nave y la distancia a recorrer) era de 1 hora y 52 minutos. Por lo tanto, habría una “demora inexplicable” de 49 minutos.

EL DEBER se comunicó con la DGAC para consultar sobre el documento pero no se consiguió la confirmación.

En tanto, el ministro de Gobierno, Arturo Murillo indicó que efectivamente se está investigando una demora del paso del avión por cielos bolivianos. Aunque no certificó el dato del documento, señaló que tiene la información (aún por confirmar, recalcó) “de que hubo una demora de por lo menos una hora o más”. Agregó que se está cruzando datos con Argentina y México.

El diputado Monasterio, por su parte, indicó que también conoce el dato de los por lo menos 49 minutos que el jet demoró en su paso por Bolivia.

Jet ‘desapareció’ en Bolivia

Asimismo, el ministro señaló que se investiga el hecho de que el jet, al volar por aires nacionales, en determinado momento ‘desapareció’ de los radares. Es decir, se convirtió en un ‘vuelo fantasma’.

Esa hipótesis ya se había manejado desde Argentina, donde la semana pasada el director de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, José Glinski, dijo que se estaba investigando una ‘escala irregular’ de la aeronave.

“El avión tiene un aparato (transporter) que emite una señal a las torres de control, como un punto titilando. Esa señal se puede apagar manualmente. Sospechamos que hicieron eso y que en algún momento de la ruta el avión bajó a cargar la cocaína”, indicó Glinski a El Tribuno.

¿Dónde pudo haber aterrizado?

Por el momento todas son conjeturas. El lugar donde se habría cargado la droga aún es un misterio. Lo que han certificado las autoridades argentinas es que en su plan de vuelo, la aeronave partió sin pasajeros, desde México a recoger a dos personas en Salta; pero los supuestos pasajeros no se presentaron y el jet regresó a México nuevamente sin pasajeros.

Luego se confirmó que los pasajeros en realidad no existían y se maneja la hipótesis de que se utilizó a Salta en el plan de vuelo como ‘despiste’ puesto que Argentina no es un país considerado de riesgo internacionalmente para el tráfico de cocaína como sí lo son Perú y Bolivia, aseveró Glinski.

Entonces, sobre el lugar donde se pudo haber cargado la droga, han surgido hipótesis pero aún sin que puedan sustentarse.

En Argentina sospechan que el jet pudo haber descendido en Chimoré, como señala El Tribuno en su edición digital del 4 de febrero. Murillo indicó que se está indagando si fue en algún punto de Beni, pero que no hay nada confirmado. Monasterio incluso señala que ha recogido testimonios de que pudo haber sido en alguna de las propiedades (en San Juan o San Carlos, Yapacaní) de Dora V. V., dado de que se sospecha de que en algunas propiedades existen pistas clandestinas.

Lo único cierto por el momento, es que el ‘narcojet’ interceptado en México con una tonelada de droga, destapó la acumulación de $us 150 millones de Dora V. V., que es casada con un sujeto con dos condenas por narcotráfico y se ha convertido en una prófuga de la justicia. Las autoridades bolivianas cruzan datos con Argentina y están pendientes de noticias desde México, donde tienen secuestrado el GPS del avión.