Opinión

Primarias con la desconfianza a flor de piel

El Deber 21/11/2018 04:00

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Sorpresa e indignación han sido los sentimientos generalizados cuando cientos de ciudadanos de todo el país se encontraron con que sus nombres figuraban en las listas de militantes de diversos partidos nacionales. Incluso dirigentes de una tienda política, aparecieron como militantes de otra agrupación. Eso está pasando en Bolivia, aunque cueste creerlo por lo insólito de la situación.

Todos los partidos políticos abrieron sus libros para registrar militantes hasta hace algunas semanas. Lo que no se sabía era que, en el afán de inscribir seguidores, se habían falsificado firmas y se había incorporado a gente que ni siquiera estaba enterada. Los libros notariados fueron presentados al Órgano Electoral y el lunes se habilitó una aplicación para que los interesados pudieran saber si estaban registrados en alguna sigla o no. Pocos minutos fueron necesarios para que las redes sociales exploten con la indignación de muchas personas, no solo por aparecer en el padrón electoral, sino porque también hubo casos que figuraban con la sigla errada.

El Órgano Electoral fue entonces el blanco de las críticas, ya que la aparición de registros falsificados abre una puerta inmensa a la desconfianza en un proceso transparente, no solo en las elecciones primarias, sino también en las nacionales de octubre del próximo año, en las que se elegirá al futuro presidente del país.

Las elecciones primarias fueron incorporadas por el MAS en la nueva Ley de Partidos Políticos, a pesar de que el Órgano Electoral Plurinacional (OEP) había alertado respecto a que aún no estaban dadas las condiciones para realizarlas. Pese a ello y a la evidente división entre los vocales, la ley y su reglamento fueron aprobados. Lo ocurrido esta semana corrobora que no estamos listos para encarar el proceso, ya que el OEP no tiene control en este momento sobre el padrón de los partidos.

En este escándalo electoral se han cometido delitos, porque se ha falsificado la firma de cientos de ciudadanos; no se sabe si entre los supuestos militantes hay gente fallecida o nombres clonados. ¿Cómo se puede administrar un proceso con tantas dudas? Lo menos que se espera es que los delitos cometidos sean sancionados y que se identifique a los responsables.

Tanto los ciudadanos como dirigentes políticos, particularmente de la oposición, expresaron su desconfianza en las elecciones primarias. Si se insiste en llevarlas adelante, el Órgano Electoral Plurinacional debe dar señales claras de que tiene el control del proceso; caso contrario, lo más aconsejable sería postergar los comicios partidarios hasta el año 2024, con plenas garantías. No hay que olvidar que, aparte de las susceptibilidades por el escandaloso proceso de inscripción de militantes, el MAS insiste en habilitar al binomio Evo Morales – Álvaro García Linera, aún en contra del voto mayoritario en el referéndum del 21 de febrero de 2016. Bolivia necesita certezas y los vocales del Tribunal Supremo Electoral tienen la responsabilidad de garantizar no solo un proceso transparente, sino fundamentalmente que Bolivia tenga democracia plena.