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Multitud de esquiadores en regiones montañosas de Rusia, Ucrania, Bulgaria o Rumanía se encontraron este fin de semana un extraño tono anaranjado en sus estaciones de esquí de preferencia. En el fondo, estaban presenciando un fenómeno que, según los meteorólogos, suele darse una vez cada cinco años.

Pero, ¿a qué se debe? Se trata de una mezcla de arena del desierto, polen y polvo en suspensión cambió el color blanco de la nieve por un naranja suave.

El motivo es una tormenta al norte del continente africano que ha acabado elevando todas estas partículas a la atmósfera. Una vez allí, pueden acabar depositándose casi en cualquier parte del planeta.

Imágenes del satélite Modis de la NASA muestran cómo, durante el último mes, se han producido traslados de cantidades inmensas de polvo africano hacia Italia y el norte de Europa movidos por el siroco.

La principal repercusión de este curioso fenómeno ha estado, por supuesto, en Instagram, donde muchos usuarios han subido imágenes del Cáucaso y otros lugares que parecían las estepas de Marte, el planeta rojo, con sus nevadas de hielo seco.

 

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