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La mayor congregación religiosa del planeta, el Kumbh Mela, alcanzó hoy su punto álgido con el día más auspicioso para que millones de peregrinos bañen sus pecados en la confluencia de los sagrados ríos Ganges y Yamuna y el mítico río Saraswati, en los márgenes de la ciudad norteña india de Prayagraj.

En esta ciudad, conocida hasta hace poco como Allahabad, se extiende estos días una interminable urbe paralela de tiendas de campaña habitada por peregrinos hindúes llegados de todas las partes de la India y del extranjero.

"Todo esto sirve para limpiar en un solo día cualquier tipo de negatividad del cuerpo, y lo hacemos aquí en el Sangam", el área donde confluyen los tres ríos sagrados, explicó a Efe el peregrino Arvind Duwarma, recién salido de su baño ritual y con el pelo aún húmedo.

Participar en el Kumbh Mela "ayuda a evitar hacer cosas malas que no benefician ni a los humanos ni a la humanidad", afirmó el ingeniero.

Duwarma llegó al festival solo -sus familiares no son especialmente devotos, explicó-, pero se encontró rodeado de una multitud que luchaba por entrar o salir de las gélidas aguas.

El Kumbh Mela es también un momento de reunión para los "sadhus", pertenecientes a las 13 "akhara" o secta de ascetas más importantes de la India, que pasan el día meditando y saludando a visitantes a cambio de unas rupias.

En los márgenes del Kumbh se agolpan vendedores de todo tipo, desde los tradicionales puestos de té y comida hasta comercios de mantas y herramientas de cocina, cojines hinchables y verduras.