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Los organizadores del Mundial de MotoGP, la Federación Internacional de Motociclismo (FIM) y la empresa española Dorna, anunciaron ayer la cancelación de la carrera de MotoGP del Gran Premio de Qatar que debía disputarse el 8 de marzo e iba a significar el inicio del Mundial de este año. Como otros eventos, desde el Gran Premio de China de Fórmula 1 al Tour de los Emiratos Árabes de ciclismo, la decisión tuvo relación con la expansión del coronavirus por todo el mundo, aunque esta vez no fue por el temor a un contagio directo de las personas implicadas en la prueba.

La suspensión de la carrera en Qatar fue consecuencia directa de una directriz del emir: a partir del domingo, todos los pasajeros que lleguen a Doha desde los países más afectados por el coronavirus, entre ellos Italia, deberán pasar una cuarentena de 14 días. Teniendo en cuenta que tres de los equipos del campeonato, así como seis pilotos y decenas de mecánicos, ingenieros y trabajadores de apoyo proceden del país transalpino, la prueba no se podía realizar sin ellos.

La intención de la FIM y Dorna, que ya valoraron este asunto hace unos días, era correr y de ese propósito se desprende una rareza: las carreras de Moto2 y Moto3 sí se disputarán porque todos los conjuntos ya estaban en Qatar realizando estos días unos test de pretemporada.

Algunos pilotos de MotoGP expresaron rápidamente su indignación en las redes sociales por el repentino cambio de parecer de los organismos organizadores. Fue el caso Aleix Espargaró. "Chapeau la gestion del GP de Qatar, no se ha podido hacer peor! Chapeau!", tuiteó Espargaró -luego borró el tuit-, que se enteró de la noticia en pleno vuelo hacia Doha junto a su mujer y sus dos hijos de dos años. El piloto de Aprilia reveló que hace solo 48 horas la organización del Mundial había tranquilizado a los protagonistas del campeonato en un comunicado en el que aseguraban que todo el calendario se mantendría.